jueves, 15 de febrero de 2018

LA “INEVITABLE” TRANSFORMACIÓN DIGITAL

Hoy reproduce El País una noticia que fue publicada en el último País Semanal, sobre un ingeniero vasco que ha ideado un sistema “para anticiparse a los fallos de los objetos tecnológicos que, asegura, cada vez son más humanos, y que su misión es ‘curarlos’ antes de que generen pérdidas.”

Líbreme Dios de dudar de tan extraordinaria innovación, pero aunque intento alejar de mi cualquier atisbo de rechazo por los modernísimos progresos digitales que sin parar nos invaden, para ser justo, también estoy por la teoría pendular, y en consecuencia quiero traer también aquí, si se quiere solo como contraste, otra noticia que un día antes publicaba en el mismo periódico, en su sección Retina, M. G. Pascual, y que en su entradilla decía:

“Proliferan los consultores y expertos en digitalizar empresas. Algunos de ellos venden humo. Te ayudamos a detectarlos.”

Y es que si se teclea las palabras “transformación” y “digital” en Google aparecen más de 25 millones de resultados entre los que figuran programas de escuelas de negocios, artículos de prensa y entradas de blogs, la mayoría de ellos pertenecientes a consultoras

Este frenesí por digitalizarse ha propiciado la proliferación de expertos y consultores que ayudan a las empresas a sumergirse en el proceso de transformar sus negocios. Y no siempre aciertan con sus consejos.

“Como sucede con todo lo novedoso, alrededor de la transformación digital surgen de manera más o menos espontánea toda una serie de explicaciones fantásticas o de ideas transmitidas sin ningún viso de realidad que a veces llegan a calar muy profundamente”, opina Fernando Botella, de Think&Action, una consultora dedicada (precisamente) a este asunto.


Por otra parte, no hay curso, máster o concurso en universidades o escuelas de negocio, en general promocionados por la banca o por alguna multinacional, cuyo fin es la creación de una nueva empresa, en los que el mayor porcentaje de proyectos elegidos por los protagonistas no sea una empresita basada en una app dirigida a un soporte informático, sea el teléfono móvil, la táblet o el ordenador.

Lo malo es que los autores de dichos proyectos, en su mayoría estudiantes universitarios e incluso licenciados o doctorandos, creen a pies juntillas que existen muchas compañías dispuestas a pagar buenas sumas por anunciarse en las pantallas de los supuestos y deseados clientes que sin duda se conectarán a su aplicación porque no hay otra igual. Incluso aunque no hayan realizado un estudio de mercado en condiciones.

Bien, pero como es sabido “nada es verdad ni mentira, todo es según el color con que se mira”. Y hay tanta gente que si le conviene, utiliza el color rosa como único cristal, que no perciben que en el mundo, incluso empresarial, hay tantas facetas a las que nunca podrá llegar la digitilización, que son incapaces de percibir que el fracaso de su imposible negocio está a la vuelta de la esquina.


Hasta la próxima

lunes, 29 de enero de 2018

INFLUENCERS

Un influencer es una persona que cuenta con cierta credibilidad sobre un tema concreto, y que por su presencia e influencia en redes sociales puede llegar a convertirse en un prescriptor interesante para ciertas marcas. Pero también hay otro tipo de influencers que tratan de aprovechar las ocasiones que les son favorables para conseguir ventajas personales.

Así que traemos aquí un artículo de El País del pasado día 27 que muestra un par de casos de supuestos prescriptores que piden ser invitados a una estancia de varios días en un hotel de Dublín o al restaurante Diverxo, del chef Dabiz Muñoz, a comer gratis a cambio de sus “recomendaciones” en las redes que maneja, y que se titula:

Los ‘influencers’ impostores: gorrones abonados al todo gratis

"El currículum de Elle Darby tiene nueve palabras: 98.000 suscriptores en YouTube y 76.000 seguidores en Instagram. Con estas únicas credenciales, la joven, que se autodefine como influencer (prescriptora de opinión), escribió un correo electrónico al hotel de Dublín Charleville Lodge para pedir cinco noches gratis a cambio de mostrar el establecimiento en sus redes sociales.

Otro supuesto influencer, sin nombre y con una carta de presentación que se reduce a tener “un perfil que recomienda restaurantes y los puntúa”, pidió comer gratis en Diverxo, un restaurante con tres estrellas Michelin, según acaba de hacer público su dueño, el chef Dabiz Muñoz.

Tanto el dueño del Charleville Lodge como Muñoz se han negado a dar gratis sus servicios, con sendas respuestas publicadas en sus redes sociales que han copado titulares. Y probablemente ambos tomaron la decisión correcta: tanto Elle Darby como el influencer sin nombre que quería comer gratis en Diverxo son “fake influencers”, una especie de farsantes que poco ayudarán a promocionar un negocio en la medida en que su capacidad de influir en otros es reducida.

“Con unos conocimientos básicos de marketing online se puede detectar que el perfil de Instagram de Elle Darby es como un ‘pollo hormonado’, lleno de seguidores inactivos y likes (me gusta) que probablemente sean comprados”, considera Rafaela Almeida, autora de Influencers: La nueva tendencia del marketing online (Editorial Base, 2017).


Los casos de Elle Darby y del influencer sin nombre que quería recomendar Diverxo son un claro ejemplo de cómo los falsos instagramers o youtubers proliferan como “parásitos”. “El concepto de influencer está muy desvirtuado porque mucha gente se presenta como tal cuando realmente no lo es”, explica Almeida.

La experta, CEO y fundadora de la agencia de marketing y comunicación BlaNZ, ofrece una pista clave para detectar a los farsantes. “El primer paso es preguntarnos, cuando investigamos a un influencer, qué pasaría si Instragram dejara de existir. ¿Seguirían siendo personas que tienen una importancia para su sector, seguirían siendo un referente 

Disponer de muchos seguidores no es, en ningún caso, síntoma de poder de influencia en la opinión de los demás. “Se calcula que el 8% de las cuentas de Instagram son falsas”, estima Rafaela Almeida, algo que supone un grave problema para la plataforma, que trabaja para eliminar perfiles ficticios. Muestra de ello es que los supuestos influencers que basan su currículum en el número de seguidores “sufren tanto bruscas caídas, cuando Instagram elimina esos perfiles falsos, como fuertes crecimientos”, que obedecen a una “compra de seguidores”, explica Almeida.

Sin embargo, un verdadero prescriptor tiene “una progresión constante de crecimiento” y ofrece “estadísticas, un currículum profesional con análisis de negocios similares y el retorno o impacto capaz de ofrecer con el contenido creado”.

El consejo principal en la elección de un influencer para promocionar un determinado producto o servicio es analizar “quién es su audiencia, en qué está especializado y trabajar el mensaje para lograr una simbiosis entre el influencer y la marca”, recomienda Almeida, que insiste de nuevo en no primar el número de seguidores, incluso aunque sean reales.

Y ofrece un ejemplo muy gráfico en su libro: “Cristina Pedroche pidió un televisor de la marca Samsung [con una foto en Instagram], sin que quedara claro si se trataba de una colaboración publicitaria o no. Aunque al tener presente que el producto costaba 2.800 euros, cifra que para ella no supone un impedimento dado su nivel de vida, las críticas fueron feroces, siendo sin duda negativas tanto para el personaje como para la marca”.

A veces, concluye la experta en marketing, un “microinfluencer, con una comunidad más manejable pero experto en el área que promociona es mucho más rentable”.

Hasta la próxima


miércoles, 17 de enero de 2018

Todo es cuestión de motivación


Cualquiera que haya seguido la trayectoria de este blog en sus ya cinco años de vida habrá podido comprobar que mi objetivo principal es dejar claro que sin empresas no hay trabajo, y en ese orden de cosas, no puedo estar más de acuerdo con lo que dice Luis Sandoval: La motivación es lo que más poder tiene, como factor de un Emprendimiento Empresarial. Así lo afirma en un artículo que titula “Factores motivacionales de un emprendedor”, en la web “Emprender fácil”, como se resume a continuación.



“Si bien es cierto que tener un buen capital, buenos socios, un buen equipo de trabajo, clientes fieles… nos ayuda a tener éxito, no podemos negar que en medio de todas estas cosas ¡La motivación es lo que más poder tiene!

Pero antes de nada habría que concretar

¿Qué es realmente la motivación?

Parece aceptado que la motivación es “Causa del movimiento“. Movimiento que puede ser: Iniciar un negocio, emprender… En definitiva, “aquello que te anima a hacer algo”.

No se hace nada con tener un buen capital sin tener algo que nos motive a invertir en un negocio. ¡Si nada nos motiva no lo haremos! Entonces ¿De qué nos valen tantos recursos?

En otras palabras “¿Qué motiva a los emprendedores?”. Pues los

Factores motivacionales para emprender:

1- Satisfacción por haber alcanzado algo que te apasiona.

Si hay algo que motiva a un emprendedor es la satisfacción que sentirá al llegar a su meta. Esa sensación que le dirá “Lo lograste, has alcanzado aquello que perseguías“.

El sentirse bien consigo mismo es uno de los factores motivacionales más poderoso de un emprendedor. Por eso se recomienda que al emprender hagas algo que te guste y apasione. 

De esta manera cuando te encuentres en tiempos difíciles ¡No te vas a rendir! porque amas lo que haces y todo valdrá la pena, pues lo más importante es la satisfacción personal.

2- El Reconocimiento. Es decir, que los demás se sientan satisfecho contigo.

Aunque siempre hemos dicho que no nos debe importar lo que digan otras personas de nosotros bla bla bla… esto depende. Ya que si lo que dicen esas personas nos motiva hay que prestarle verdadera atención, sobre todo si a través de las acciones que vamos a emprender esas personan serán felices, o por lo menos vamos a cubrir sus necesidades. 

3- El dinero ¡No nos engañemos! este es el factor más influyente.

Los dos primeros puntos suenan muy bonitos ¡Y son reales! sin embargo, hay algo que motiva a muchos emprendedores y es el dinero.

Ya sea por ambición, poder o por necesidad, por querer sacar a la familia adelante, por cubrir nuestras necesidades económicas. ¡El dinero es un factor de motivación muy poderoso!

Pensar en que si tienes éxito tendrás beneficios económico es lo que motiva a muchos a emprender, a iniciar sus negocios ¡No lo dudes!

Y si no es así, explícame por qué muchos emprendedores no perseveran cuando en los primeros meses no ven ganancias ¡Aun cuando se les advierte que tienen que perseverar porque esto sucederá!

Pensar en que si perseveras podrás sacar a tu familia adelante, disfrutar de ciertas comodidades de las que no puedes disfrutar ¡Te motivará a seguir adelante!

Pero no cometas el error de muchos que al no ver dinero muy pronto se rinden. Al comienzo puede que sea difícil tenerlo, pero no pienses en eso, piensa en que si perseveras ¡Todo el esfuerzo realizado más pronto o más tarde dará su fruto!

4- La necesidad de tener seguridad.

Este punto es muy parecido al anterior. Pero la diferencia está en que la necesidad de tener dinero, aquí se torna en algo seguro.

Puede que una persona con un buen empleo no se vea motivado por el punto anterior ¿Por qué? Pues porque su sueldo le da para poseer bastantes comodidades además de mantener a su familia.

Sin embargo esa persona puede pensar “Y si algún día pierdo el empleo o no puedo trabajar más“. A pesar de tener dinero no se siente confiada. Y es lo que justifica los factores motivacionales de un emprendedor ¡La necesidad de una zona segura!

A muchos emprendedores los motiva el hecho de que teniendo su propio negocio no quieren sentir ningún temor, e incluso aspiran a crecer tanto que su negocio tenga muchas sucursales. Hasta el punto de que decir que se puedan quedar sin dinero sería una locura.

Y no sé si con lo que diré ahora te desmotivaré, pero tengo que hacerlo ¡Todo lo dicho hasta ahora muchas veces es un error, pues emprender es arriesgar, no es nada seguro!

¡Es más! en esta vida no hay nada seguro. Pero tranquilo, si pensar esto te motiva ¡Enhorabuena! ¡Piénsalo pero de la manera correcta! 

Y es que si comparamos tu empleo con tu negocio…

…es más seguro tu negocio. Porque si bien es cierto que tu negocio puede fracasar y no ser seguro, recuerda que el lugar donde trabajas también es un negocio de alguien, por lo que también es inseguro ¿Parece claro, no? 

¡Es mejor ser el dueño de un negocio que fracase a ser empleado de tal empresa! tu posición y experiencia te ayudará a emprender nuevamente. 

¿O tu crees que si facebook llegase a fracasar su dueño quedaría en la calle pasando hambre? No lo parece. Si sabes administrar en los tiempos buenos y llegas a fracasar no saldrás con las manos vacías. 

Así que piensa en esto “Con mi negocio no corro el riesgo que me despidan y tener que pasar meses buscando un nuevo empleo. Además si mi negocio llegara a fracasar, tengo la experiencia y los recursos para ingeniarme algo nuevo.” 

Hasta la próxima

martes, 2 de enero de 2018

Ventajas y desventajas del autónomo, contadas por los propios autónomos

Este post pretende remarcar la situación real que produce en España la incapacidad de absorción y mantenimiento del empleo no precario por cuenta ajena. Y que a pesar de “las ventajas orgánicas” que la Administración intenta implementar para facilitar el acceso al estatus de trabajador autónomo (tarifa plana y otras) la propia Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE) quiere salir al paso al facilitarle al periódico Cinco Días la visión de los emprendedores autónomos sobre la realidad con la que se va a encontrar quien elija emprender en soledad, en vez de en sociedad, como ya anticipábamos en el post que publicamos aquí mismo el pasado 10 de octubre. 


El artículo de Cinco Días, de 21-12-2017, dice:

“Emprender y abrir tu propio negocio es un salto al vacío que tiene ventajas e inconvenientes. La que aglutina a numerosos profesionales que se han decantado por esta vía en el mundo laboral. Es decir, los aspectos buenos y malos que tiene pertenecer a este colectivo. A continuación te contamos los factores que consideran pros y contras:

El principal beneficio que resaltan es la posibilidad de abrirte camino en el ámbito laboral que más te guste. Emprender en aquello que siempre has soñado. Junto con ello, está el sueño de muchos de ser tu propio jefe; es decir, tú eres quien tomas las decisiones y marcas los objetivos. Todos los objetivos: desde el tiempo que trabajas hasta los beneficios que consideras suficientes. Las líneas de trabajo no vienen impuestas; como tampoco vendrán las responsabilidades, el resto de integrantes de la plantilla o realizar tareas que no deseas.


Otra ventaja a la hora de emprender es que en la actualidad se han facilitado las gestiones para tramitar un alta por esta vía. Se pueden realizar por Internet o en persona sin necesidad de contratar a un gestor y son efectivas en menos de 48 horas.

Gestionar tu propio tiempo. Combinar vida laboral y familiar es una posibilidad existente entre los trabajadores autónomos que lo deseen, máxime en estos tiempos. Y es que, tras la crisis han proliferado los turnos partidos, horarios extensos o trabajos en días escalonados. Siendo autónomo no tendrás una jornada cerrada. Aunque ojo, es un arma de doble filo que según UATAE puede convertirse en una desventaja: Los autónomos que trabajan desde casa, ejercen en determinados sectores se enfrentan a las demandas del negocio y la alta responsabilidad sobre el futuro, lo que “puede empujarte a trabajar más horas” y a que sea complicado disociar el tiempo de trabajo con el de descanso.

Toca hablar de otros contras de ser autónomo. Además del que acabamos de mencionar, los trabajadores por cuenta ajena es habitual que se vivan sobrecargas puntuales de trabajo. La situación no sólo conlleva a un cansancio físico y mental, también a que “se abarque más de lo que se es capaz de gestionar; te comprometas por encima de tus posibilidades y esto puede acabar en insatisfacción, decepción y promesas incumplidas con los clientes”.

Otra de las sombras de trabajar por cuenta propia es hacer frente a los impuestos; siendo trabajador por cuenta ajena tu salario neto es el real, siendo autónomo tienes que tener en cuenta el pago de IVA e IRPF. Todos tus ingresos ven afectados por el pago de impuestos, lo que reduce los beneficios reales a la mitad.

Excesiva competencia

Abrirse paso en un mercado con un perfil de empresas muy similares al tuyo es cada vez más complicado. Ser lo suficientemente original, diferente o buen profesional en el desempeño de tus funciones para hacerte con una clientela fija al principio; y mantenerla después debido a la excesiva competencia, es de las desventajas más importantes de ser autónomo según miembros de UATAE.”

Hasta la próxima

martes, 19 de diciembre de 2017

Autónomos: cómo conseguir una buena pensión cotizando menos

Cinco días, 16 DIC 2017 - 11:16 CET
NUÑO RODRIGO PALACIOS
RAQUEL PASCUAL CORTÉS


Muchas personas que trabajan por cuenta ajena no saben cuánto aportan mensualmente (ellos y su empleador) a la caja de la Seguridad Social.

El ingreso de la nómina llega con las cotizaciones sociales por cuenta del trabajador descontadas (como el IRPF) y las que son a cargo de la empresa ni siquiera se reflejan en la propia nómina. Para los autónomos el sistema es completamente diferente: éstos eligen cuánto cotizan a la Seguridad Social cada mes.

Esta capacidad de elección permite a los autónomos optimizar sus cotizaciones, es decir, exprimir la normativa para sacar el máximo partido al dinero que aportan a la caja común. ¿Cómo lo hacen?


Paso 1.- Cobrar el 100% de la pensión

Los criterios para el cobro de la pensión son los mismo para los autónomos que para los trabajadores del régimen general. Hace falta un periodo mínimo de cotización para cobrar la totalidad de la pensión. Quien se jubile en 2017 tiene que haber cotizado 35 años y cinco meses. Este periodo, según la reforma de las pensiones de 2011, hoy en vigor, crecerá hasta llegar a los 37 años para quien se jubile dentro de 10 años, en 2027. Por lo tanto, los autónomos deben estar cotizando desde aproximadamente los 30 años. 


Paso 2.- Cotizar lo mínimo posible 

Para calcular la pensión no se usa toda la vida laboral de los trabajadores, sino 20 años, cifra que aumentará progresivamente hasta los 25 en 2022. En consecuencia, los autónomos están obligados a cotizar a la Seguridad Social (y además les conviene hacerlo para acceder al 100% de pensión), pero al menos durante una parte de este periodo no tienen apenas incentivos para elegir una cotización elevada. Pueden aportar el mínimo legal (cotizar por una base de 893 euros, pagando unos 266 euros al mes) durante un plazo, sin que se note en la pensión final. 


Paso 3.- Subir la cotización cuando computa 

Cuando se supera el citado umbral de los 20 o 25 años de periodo de cómputo, lo que cada autónomo aporta mensualmente sí tiene reflejo en la pensión. La base reguladora es la media, ponderada por inflación, de las cotizaciones del periodo de cómputo, y sobre esta base reguladora se se calcula la pensión. Aunque la normativa está pensada para evitar abusos: a partir de los 47 años (cifra que coincide, año arriba año abajo, con el periodo de cómputo actual) los autónomos no pueden cotizar por más de 1.964 euros al mes. Así se evita que se “inflen” las pensiones. Por eso a medida que se acerca la jubilación existe el incentivo para aportar más. A partir de los 50 años ya solo son el 76% los autónomos que cotizan por el mínimo, y a partir de los 55, el 65%. 


Paso 4. ¿Y si quiero la pensión máxima? 

El límite de los 1.964 euros al mes no es firme. La normativa permite cotizar por una cantidad mayor a partir de los 47 años, pero solo si antes ya se pagaban cotizaciones superiores. Concretamente, si han cotizado por una base igual o superior al citado máximo, podrán elegir a partir de los 47 años una base de cotización superior. También los trabajadores que se den de alta en el régimen de autónomos con más de 47 años tienen libertad de cotización.”


Hasta la próxima ocasión



jueves, 16 de noviembre de 2017

EL NOGAL

(Historia de una empresa innovadora que podría ser real) 

Antonio es biólogo y ya hace años que es empresario. Trabajaba en Barcelona en el Departamento de I+D de una multinacional del yogur. Pero él no estaba de acuerdo con la oposición que su empresa ejercía en los tribunales contra las firmas lácteas que producían postres pasteurizados (de larga duración) y que hacía tiempo que también pretendían denominarse yogur.

Sin embargo, su empresa estaba muy interesada en que se les continuara llamando postres lácteos, en vez de “yogures pasteurizados después de la fermentación” para mantenerlos alejados de su mercado, y en consecuencia, de su competencia. Pero Antonio, por su cuenta, había conseguido una elaboración alternativa a la pasteurización mucho más fácil y barata.

En abril de 2003 las empresas lácteas nacionales ganaron el contencioso en el Jurado de Autocontrol de la Publicidad, el cual desestimó la reclamación presentada por la Asociación Española de Fabricantes de Yogur (AEFY). En concreto, la resolución se pronunciaba a favor de una campaña publicitaria de Leche Pascual en la que se destacaban las ventajas del yogur de larga vida frente a los de corta vida, y “las molestias, limitaciones y ataduras del yogur de corta vida derivadas de su dependencia del frío por su menor duración”

La duración era el handicap que impedía la exportación del yogur, así que cualquier innovación que se pudiera convertir en una ventaja competitiva sólo era útil para el mercado nacional donde la competencia era feroz al dominar las multinacionales. 

Conocida la resolución del Jurado, ese verano de 2003, Antonio negoció su salida de la compañía. Llegó a un acuerdo con ellos y por sus 12 años de antigüedad recibió una sustanciosa indemnización, la cual formaría parte de la inversión para montar su propia empresa. Y lo primero que hizo fue ponerse en contacto con su antiguo amigo Miguel García, un veterano Economista experto en Contabilidad de Costes y Viabilidad empresarial que había sacado a muchas empresas del atolladero. Antonio le pidió un estudio de viabilidad realista antes de dar ni un solo paso para poner en marcha la suya. 

El proyecto consistía en una pequeña fábrica de yogures de larga duración, con nueces, en la provincia de Burgos y cerca de la autopista de Bilbao, donde los padres de Antonio (hijo único) tenían una plantación de 5 Has. de nogales (unos 300 árboles) con una antigüedad de más de 40 años y de cuyo fruto vivían.
Junto a la casa había una antigua nave de unos 800 m2, donde Antonio, después de restaurarla pensaba ejercer su actividad. Y una balsa de agua de 75 m2 y 4 de profundidad (300.000 litros). El lugar era ideal; en el entorno de la factoría de Leche Pascual, y del resto de sus futuros proveedores, con buena conexión con el puerto de Bilbao por donde podría embarcarse el producto para su exportación.

La pasteurización clásica del yogur se consigue al someterlo a un tratamiento de calor que inactiva los fermentos lácticos vivos después de la fermentación. Pero Antonio ya tenía concedida la patente sobre un innovador método alternativo cuya innovación consistía en la fermentación artificial mediante microondas, por la cual el yogur conservaba todas sus características y no perdía ninguna de sus cualidades organolépticas. Así, el ahorro en instalaciones y bienes de equipo de su futura factoría sería considerable, y el tiempo de conservación del yogur (más de 3 meses) aseguraba su exportación a cualquier país. Esta era la ventaja competitiva de que gozaría la empresa.

Quería un mercado de precio alto para poder pagar bien a los empleados para que se implicaran. Le ofreció a Miguel la Administración de la empresa y el 5 % de las participaciones de la sociedad EL NOGAL, S.L, por lo que había que prepararse. Se iban a necesitar tres buenos comerciales dispuestos a viajar y que conocieran bien el sector nacional y la exportación. Debían hablar inglés y francés, y uno además alemán, para montar una buena red comercial de distribución nacional e internacional (sobre todo europea) También un buen equipo de Marketing externo para posicionar la marca y la identidad corporativa en el target de EL NOGAL Las relaciones públicas y la atención al cliente deberían ser exquisitas.

Antonio y Miguel, con el plan de viabilidad detallado y la patente bajo el brazo se dirigieron a la Caja Provincial (donde Antonio había ingresado el importe de su indemnización) para solicitar un préstamo a 10 años, el cual se garantizaría con el valor de los árboles de la finca (300 nogales de 40 años, sólo en madera, ya valían un buen dinero). Se lo concedieron y a trabajar.

EL NOGAL ya hace tiempo que es una marca reconocida y bien posicionada en el mercado internacional, porque reinvierte la mayor parte de sus beneficios en la modernización continua de la empresa. Entre otras cosas, comenzó instalando uno de los sistemas de riego por goteo de tecnología punta más modernos del mundo en todos los árboles de la finca, a los cuales hay que mimarlos, ya que son la base en la que se apoya el desarrollo y el futuro de la actividad empresarial.

FIN 

Hasta pronto

martes, 10 de octubre de 2017

¿Qué interesa más, comenzar como Autónomo o como S.L?

El principal argumento que trato de transmitir después de publicar los últimos tres o cuatro post en este blog es la enorme dificultad que existe en los tiempos que corren para tratar de crear empresas a partir del autoempleo individual, por lo que se impone fomentar el nuevo empresariado a partir del emprendimiento compartido.

En primer lugar, porque ante la variedad de conocimientos que se requieren hoy para ser empresario, lo más lógico es compartirlos entre un equipo más o menos especializado en las materias necesarias: Producción, Ventas o Administración y derivadas, ya que tratar de que todas sean asimiladas por una sola persona, como pretenden los clásicos Planes de Empresa, es tarea para fueras de serie.


Por tanto, para emprender en equipo hay que pensar en crear una Sociedad Limitada (SL), ya que la responsabilidad se limita al capital aportado, mientras que el autónomo responde con su patrimonio empresarial y con todos los bienes propios y familiares.

Estas dos premisas son las principales para iniciarse hoy en el emprendimiento empresarial. Pero al margen de éstas hay otros condicionantes para saber cuándo ser Sociedad. La necesidad de financiación y la presión fiscal, además de la ya mencionada limitación de la responsabilidad son aspectos a considerar sin olvidarnos de la misión fundamental de la empresa como es la Rentabilidad.

Mayor facilidad de crédito. La percepción que tienen los bancos proveedores de los autónomos no es la misma que la que tienen de las sociedades, las cuales les merecen más confianza. En concreto, los bancos les dan mucha más importancia a las pymes e incluso a las micros que a los autónomos a la hora de conceder un crédito.

La carga fiscal. ¿Cómo se tributa en cada caso?

La principal diferencia es que el autónomo tributa por el IRPF, mientras que la SL lo hace por el impuesto de sociedades. Al trabajar como autónomo se paga un IRPF que varía en función de los ingresos. Estas cantidades pueden llegar a suponer hasta el 52 y el 56% de las cantidades generadas, por lo que si los ingresos anuales son superiores a 40.000 euros sin duda conviene cambiar a S.L.

Mientras que hoy, el tipo general del impuesto de sociedades se mantiene en un 25% sobre la base imponible y para las nuevas sociedades se aplica un tipo reducido del 15% durante dos años, en el caso del IRPF la tributación es progresiva y depende del nivel de ingresos. Así, estos son los tipos aplicables:


Como se puede observar, cuanto más ingreses se tengan más conviene dejar de ser autónomo y transformarse en SL.

Y en última instancia, está el principal objetivo de la empresa: la Rentabilidad. Por lo cual debemos darle la mayor importancia a otros costos distintos a los fiscales y muy fáciles de percibir. Por ejemplo, la mínima cifra que hay que aportar como capital social en la S.L. son 3.005 euros a pagar entre varios socios, y recuperables como cifra de negocios por ser un Neto Patrimonial no Exigible.

Mientras las cotizaciones de los autónomos, una vez superadas las posibles tarifas planas, se van a 3.300 euros al año, producto de 12 pagos por 275 eur mensuales. Pero no me olvido de las obligadas cotizaciones a la Seguridad Social en el caso de las sociedades. 

Hasta la semana que viene

Mi foto
Empresario y consultor Sénior, y todavía emprendedor, que a pesar de mi formación universitaria en Derecho; de mi larga trayectoria empresarial; de tantos cursos y seminarios en Marketing, Diseño o Innovación, y de un Máster en Creación de Empresas Innovadoras, de lo que más orgulloso me siento es de colaborar con organismos como el CEEI, la Cámara de Comercio o Secot para poder poner mis conocimientos y experiencia al servicio de una juventud que está obligada a emprender pero que a su vez está muy necesitada de Formación Empresarial y, sobre todo, Comercial.