jueves, 13 de octubre de 2016

LA VERDAD ESTA AHÍ FUERA


(Por el interés que suscitó este post publicado en abril-2014, creo que este es un buen momento para traerlo de nuevo aquí. Saludos para todos).

Hay que salir y hablar: Zapatos y Saliva. Abandonemos nuestros confortables refugios y lugares de trabajo o meditación y salgamos a la calle a preguntarle a la gente su opinión sobre si las dudas que les asaltan respecto a la creación de una nueva empresa o negocio son infundadas o no.


Y, para empezar echemos una mirada a la encuesta internacional del GEM 2013 y los resultados del apartado “España” que dejan entrever lo que a muchos nos parece una presunción: que planificar el porvenir de una empresa o negocio sin tener ni idea de dónde se meten y sin una preparación específica, conduce en la mayoría de los casos al abandono de la misma, tal como se aprecia en el cuadro de abajo, extraído de la página 62 del GEM 2013 España, que si lo observamos nos puede aclarar una duda importante: 

GEM 2013. Distribución de los colectivos emprendedores en España, según cuenten o no con formación para emprender.


A la vista de los resultados, si el futuro emprendedor pretende tirarse a la piscina sin una preparación empresarial específica (No Formación en el cuadro) es muy libre de hacerlo, pero que se atenga a las consecuencias, ya que como se ve en la casilla Abandonos la diferencia de porcentajes en 2013 ha supuesto 20 puntos (de 39 a 59%) entre los que no tienen una formación específica para emprender respecto a los que sí se han formado empresarialmente. 

Evidentemente, el emprendedor potencial que no acude a la vía de la Preparación específica se ahorra un dinero importante, porque un curso para cualquiera, o un máster para licenciados, con el fin de formar al neófito empresarial en empresario viene a tener la duración de un curso lectivo (de ocho a nueve meses) y un precio acorde con su duración, lo que no suele estar al alcance de todos los bolsillos. A no ser que se acerquen a una ONG (Gratis Total) porque no dispongan de medios. 

Pero todo esto, partiendo de que la Metodología que sigue la enseñanza específica para tratar de que un emprendedor consiga obtener los conocimientos necesarios para iniciarse en una empresa si está basada en el llamado Business Plan (Plan de empresa o de negocios), que es de lo único que se habla a lo largo del curso. El cual culmina con un Proyecto Final consistente en la realización, impresión (o en pantalla) de un imaginario Plan de Empresa (porque el protagonista ni ha fabricado ni ha comprado ni ha vendido nada todavía). Pero en función del tipo de conocimientos adquiridos ese aprendiz que pretende montar una empresa por vocación o por necesidad se juega su dinero y su futuro. 

Este es el programa que siguen tanto en Universidades públicas y privadas, como en escuelas de negocios, cámaras de comercio, academias privadas o cualquier otro tipo de Institución, salvo contadas excepciones que ya van cambiando de vía para seguir el camino de la Modernidad. No obstante, a estas alturas del siglo XXI parece surrealista que el aprendizaje para ser Empresario deba basarse, exclusivamente, en la simulación de un hipotético Plan inventado siguiendo los postulados de unas plantillas comunes a cualquier tipo de empresa o negocio que hace unos veinte años diseñaron unos economistas que posiblemente pertenecieran a la misma generación a los que la crisis de 2008 cogió en pañales y se enteraron del desastre cuando ya lo tenían encima.

Hasta el punto de que si, por ejemplo, las Inversiones Iniciales para adaptar las estructuras de algunas de esas empresas que se intentan crear en ciertos casos son superiores a lo planeado (porque siempre se olvida algo o se cometen errores) qué sucederá con los cálculos realizados para llegar a cuadrar un Plan de Empresa cuyas cifras son ficticias? Plan de Empresa, al que además de los Planes específicos (Jurídico, Marketing, Operaciones, Recursos Humanos, etc.) se le exige el PLAN FINANCIERO (Tesorería del 1er año, Balance y Cuenta de Explotación Previsional (Prevista) para tres o cinco años, con inputs y cifras simuladas.

Para hacernos una idea de la imaginación que hay que echarle a la cosa, pensemos en qué habrán quedado los Planes de Negocio realizados en 2005 ó 2006, dos o tres años antes del comienzo de la recesión, con los cambios tan brutales que sufrimos. Parece evidente que en algo cambiarían los supuestos planteados respecto a sus realidades posteriores. 

O sea, que algo debería cambiar en el panorama del aprendizaje del emprendedor. Pero para que no se diga que yo solo intento darle la vuelta a tantas cosas establecidas y generalmente aceptadas, ahí dejo la opinión del veterano bloguero Javier Megías, que hablando del tema nos decía esto en Agosto del año pasado: 

¿EL FIN DE LOS PLANES DE NEGOCIO? 

“El mundo ha cambiado. Las empresas han cambiado. Todo sucede más rápido, los clientes son cada vez más exigentes y volubles, la tecnología ha conseguido que lo que antes sucedía en días ahora ocurra en segundos… y sin embargo seguimos planificando como hace 50 años. ¿Tiene sentido planificar qué va a suceder los próximos 5 años?

Desde hace muchos años la piedra de toque de cualquier nuevo producto o proyecto es el plan de negocio. Un documento sagrado que pretende capturar la conceptualización que tenemos del negocio, y prever cual será su desarrollo en el futuro… algo que ha ayudado a generaciones de profesionales, pero que ahora muestra signos de obsolescencia. Porque ¿alguien sabe cuánto va a facturar en 4 años? (si ni siquiera sabemos lo que sucederá en 4 semanas)

Parece una herejía decir que los planes de negocio son una herramienta obsoleta, del pasado… pero en gran medida así es. Y por duro que resulte leerlo, si conseguimos superar la indignación que nos produce la anterior afirmación y nos vamos a los hechos es todo más fácil.

“Los planes de negocio o business plan nacieron con el objetivo de capturar una realidad bastante estática en la que los clientes no cambiaban sustancialmente, y han servido durante décadas para recoger de forma sistematizada los objetivos, recursos y tareas para poner en marcha un nuevo negocio o producto.

Sin embargo, la realidad ha cambiado. Ya no es sensato (¿lo fue alguna vez?) explicar el futuro en función del presente, de lo que sabemos, ni dar carácter de sólido pilar a ideas no contrastadas sobre lo que sucederá en el futuro (a menos que tengas parentesco con algún vidente o estés iniciado en las artes de la nigromancia)….”

Hasta la semana que viene

miércoles, 5 de octubre de 2016

EL NACIMIENTO DE LAS PYMES ESPAÑOLAS

¿Cuándo se habla hoy de la Empresa a qué nos estamos refiriendo, a la terminal de una multinacional o a una pyme que “levanta la persiana” para producir y/o comercializar productos o servicios cuyos clientes proporcionan los ingresos para poder pagar los sueldos a los empleados, las facturas a los proveedores, los tributos al Estado y dejar cierto beneficio a sus propietarios? 

¿O hablamos de un e-business por el que uno o varios jóvenes que dominan las redes sociales y los secretos del smartphone crean una aplicación móvil (app), con la cual aspiran a hacerse ricos si alguna empresa, a cambio de publicitar su marca en la pantalla del aparato, le paga aprox. un euro de media por cada mil clicks que realicen los usuarios en su aplicación?

Lo cierto es que las cosas no siempre han sido así, y en España se ha llegado hasta aquí después de transcurrir algo menos de cien años de historia empresarial en los que ha pasado de todo. Y a pesar de la reciente recesión se han vivido tiempos mucho peores. 

Durante el primer tercio del siglo XX la economía española anterior a la guerra civil (1936-39) subsistía con una agricultura de cultivo intensivo pero de bajo rendimiento, gracias al mercado de consumo interno y a una rígida protección arancelaria a las importaciones de productos externos. También existía cierta industria que producía sobre todo para el mercado nacional, porque sus altos costes y su baja productividad impedían competir en el exterior exportándolas.

No obstante, las zonas cantábrica y mediterránea, sí vendían parte de sus productos al exterior y aportaban las divisas para importar las materias primas y los bienes de equipo necesarios para mantener las industrias internas. Pero la guerra se lo llevó todo por delante. 

Una vez acabada la guerra civil comienza la Autarquía, que duró hasta 1959, al entrar en vigor el Plan de Estabilización. El período autárquico responde a una doble causa. Por un lado, es el resultado de un aislamiento voluntario del régimen franquista, expresado en sus máximas ideológicas, y cuyo principal paradigma económico fue la creación del INI (Instituto Nacional de Industria), en 1941. 

A su vez, fue fruto del bloqueo al que fue sometida España debido a su política de alianzas con los países del Eje durante la 2ª Guerra Mundial. Este alineamiento de la política exterior española y su propia orientación ideológica conllevaron la exclusión de España del nuevo orden económico internacional, diseñado después de la Segunda Guerra Mundial en torno a las Naciones Unidas, y del Plan Marshall de 1948, del que se beneficiaron los países de la Europa occidental (incluidas Alemania e Italia). 

Todo ello conllevó un grave deterioro de las condiciones de vida de los españoles. Sin embargo, los débiles resultados económicos de este periodo no se explican sin tener en cuenta como elemento fundamental la política económica del gobierno, inspirada en un intervencionismo extremo, en el que el Régimen siguió los mismos planteamientos de los países totalitarios de Europa en los años treinta: la Alemania nazi y la Italia fascista.

El INI. Instituto Nacional de Industria

El INI, inspirado en el Istituto per la Ricostruzione Industriale (IRI) de la Italia de Mussolini, fue una entidad creada para promover el desarrollo de la industria en España, y entre los años 1941 y 1980 constituyó de hecho el grupo empresarial más grande e importante. El INI desapareció en 1995 y sus funciones las asumió la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI)

Empresas del INI

El INI se constituyó como un grupo industrial y financiero del que dependían multitud de empresas Las principales fueron: 

Atesa (Autotransportes), E.N Bazán (Astilleros), INH (Hidrocarburos), ENASA (Minería), ENCE (Papel), ENDASA (Aluminio), ENOSA (Óptica) ENDESA, (Electricidad), Enfersa (Fertilizantes), Ensidesa (Siderurgia). Entursa (Turismo), E.N. Sta. Bárbara (Armas), SEAT (Automóviles), ENMASA (Motores de aviación) ENHASA (Hélices de aviones)…

También integró a otras sociedades originalmente privadas como Iberia, Aviaco o CASA, y especialmente a grandes industrias en dificultades, como Uninsa, Hunosa, Altos Hornos del Mediterráneo o Astano, y más tarde Astilleros Españoles. Pero las empresas verdaderamente rentables, las auténticas “joyas de la corona”, como CAMPSA, Renfe, Telefónica o Tabacalera nunca formaron parte del INI. Sin embargo en su día sí fueron privatizadas.

Pero a pesar de todos sus errores estratégicos, el INI tuvo un efecto positivo y decisivo en el paso de la España subdesarrollada y de economía primaria de los años 40 a la pujante y terciarizada de los 70. Sin embargo, con la apertura de la economía española al comercio internacional y a la CEE, el INI perdió todo sentido y sus empresas se fueron privatizando a lo largo de los años 80.


Entre 1973 y 1975, la Crisis del Petróleo condicionó su continuidad, mientras el propio Franco agonizaba. A su muerte, el Régimen Franquista apenas sobreviviría unos meses. El final del INI llegó en 1992, cuando se le autorizó a constituir una Sociedad Anónima a la que el Instituto aportaría la totalidad de sus acciones en el capital de las compañías en las que aún participaba.

El Plan de Estabilización (1959) 

O sea, las empresas del INI fueron una especie de espejismo ya que no tenían capacidad de absorción de tanta mano de obra sobrante que malvivía dependiendo solo de la agricultura. Así es que a partir de 1956 se fue creando una corriente subterránea fomentada por un grupo de tecnócratas del Opus-Dei liderados por el Secretario de la Presidencia del Gobierno y supernumerario de la Obra, Laureano López Rodó, que dependía de forma directa del Presidente del Gobierno Carrero Blanco, y que se propusieron cambiar las cosas. 

Había que convencer a Franco de que era imprescindible acabar con la autarquía y que era necesaria una apertura al exterior. Así que en 1959, Franco firmó un Decreto-ley de Nueva Ordenación Económica, cuyos objetivos básicos eran “Establecer las bases para un desarrollo económico equilibrado y buscar una mayor integración de la economía española con la de otros países”.

Don Laureano López Rodó

Esto daría inicio al Plan de Estabilización, con la ruptura de la política autárquica, marcada por la liberalización de la economía, lo que posibilitó la apertura de relaciones políticas y comerciales con el exterior y el inicio de una época de desarrollo en la España de los 60’. Se implementó a través de los Planes de Desarrollo, que se materializaron en los Polos de Desarrollo seleccionados en determinadas zonas urbanas para crear las condiciones adecuadas y desencadenar un proceso de concentración industrial que provocaron un potente crecimiento económico, con una tasa media acumulativa del 7,2% anual en el crecimiento del PIB. 

Hubo tres Planes de Desarrollo consecutivos: 

(1964-1967), (1968-1971) y (1972-1975). 

Por otra parte, la gente emigraba a las grandes ciudades y zonas recién industrializadas, donde se necesitaban viviendas, las cuales había que equipar con más o menos enseres. Así nacieron las empresas constructoras y sus proveedoras (ladrillos, herrajes, azulejos..), así como las fábricas suministradoras de muebles y equipamientos domésticos. O sea, las primeras pymes españolas. 

Mientras tanto, mucho personal también emigraba para trabajar en Europa, con cuyas remesas de divisas y las que dejaban aquí el incipiente turismo se pagaban las importaciones de los bienes de equipo y materias primas necesarias para el funcionamiento de las industrias autóctonas. 

Pero el Plan de Estabilización había instalado sus polos de desarrollo en los llamados Polígonos Industriales (áreas en las afueras de las ciudades adjudicadas por Ley para la ubicación de empresas). Uno de cuyos efectos fue que los talleres artesanales del interior de las ciudades “premiadas”, junto con las pequeñas empresas auxiliares (subcontratistas) que las del INI necesitaban, se implantaron en los nuevos polígonos para aprovecharse de sus infraestructuras, sumándose a las primeras e incipientes pymes industriales a las que ya hemos hecho referencia. 

Hasta la semana que viene

jueves, 29 de septiembre de 2016

INTRAEMPRENDIMIENTO

Imagen de http://www.intrapreneurshipconference.com/

“Aquellas personas que trabajan en empresas y que muestran afán de superación, que se esfuerzan por descubrir oportunidades de negocio para su empresa, que se embarcan en nuevos proyectos bajo el paraguas de su empresa, son los denominados intraemprendedores.

Las personas intraemprendedoras desean gestionar nuevos proyectos y hacer crecer su empresa. El éxito de su empresa es visto por ellas como el propio éxito personal.”


Esto es lo que dice uno de los libros de texto de la Editorial Anaya, editado para la nueva asignatura optativa del Primer Ciclo de ESO denominada Iniciación a la Actividad Emprendedora y Empresarial, sobre cuyo tema estamos preparando un trabajo para publicarlo muy pronto en beneficio de la juventud española. 

Desde luego el tema del Intraemprendimiento no es nuevo, sino una vuelta a una tendencia que hubo hace unos diez años. Lo que pasa es que en ese tiempo las cosas han cambiando bastante, entre otras cosas a causa de la crisis, que provocó un aumento desmesurado del desempleo en España, lo cual repercutió de manera exagerada en el status de muchos trabajadores autónomos.

Porque en el fondo, ¿qué es un intraemprendedor? Pues en pocas palabras es una persona que reúne casi todas las cualidades para crear e incluso gestionar un empresa por su cuenta y riesgo pero que por determinadas circunstancias (falta de carácter o medios económicos o incluso por miedo al fracaso) no se ha atrevido a dar los pasos necesarios para independizarse y montar su propio negocio.

Entonces, ¿qué puede hacer? Pues se refugia en una empresa para trabajar por cuenta ajena y tratar de llevar a cabo sus pensamientos innovadores e incluso con la esperanza de cumplir algún día con sus sueños emprendedores. Pero la crisis cambió algunas de las reglas del juego laboral, entre otras la relacionada con el trabajador autónomo, germen de la creación de las microempresas.

Así surge la figura del falso autónomo que, queriendo o no, es fomentada por una voz que responde desde el diario El País, en 2012, a una pregunta sobre este tema hecha por un joven con una carrera y dos másteres, que desesperado y sin trabajo oye lo que le dice la voz: 

“Los jóvenes, con una tasa de desempleo del 50%, incluyendo a los recién titulados, encuentran grandes dificultades para conseguir una entrevista y obtener el empleo que desean. Sin embargo, es imprescindible que se incorporen cuanto antes al mercado laboral y que inviertan tiempo y esfuerzo en lograr una experiencia profesional acorde con sus vocaciones.

Es decir, es más importante la incorporación al mundo laboral cuanto antes que el tipo de contrato por el que se accede, sea este laboral o mercantil. Trabajar como autónomo también tiene sus ventajas. Cuando uno es su propio jefe dicha situación otorga total autonomía para la toma de decisiones, gestionando su propio tiempo sin depender de superiores o de socios.” 

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“El falso autónomo es un trabajador de la empresa que ejecuta el mismo trabajo que otro compañero, pero con la peculiaridad de que no tiene los mismos derechos ni amparos que el trabajador por cuenta ajena. Es decir, trabajando para la empresa, pero como autónomos, con horarios de entrada y salida, bajo las órdenes de un superior y sin poder trabajar para otros clientes. Dicho de un modo más sencillo: tú trabajas como un asalariado pero estás “contratado” como si fueras un autónomo.”

Hasta la semana que viene

jueves, 22 de septiembre de 2016

NO HABRÁ EMPRESAS SIN EMPRENDEDORES

Por mucho que se repita algo, si no tiene verdadero fundamento más pronto que tarde caerá en el olvido. Y digo esto porque el tema del Emprendimiento ha sido demasiado manoseado durante bastante tiempo. Tan manoseado que a veces entran ganas de dejar los trastos.

La semana pasada, en mi post “Se necesitan nuevos empresarios” exponía mi visión sobre la bajada en la creación de nuevas empresas, que en España es inversamente proporcional a la mejora de las cifras macroeconómicas. De tal suerte que “cuanto mejor parece que van las cosas” menos empresas se crean. Es como una especie de dogma: “ya hemos hecho todo lo necesario, lo demás vendrá por añadidura.”

Craso error. La maquinaria que debe ocuparse del relevo empresarial, que no es otra que el Emprendimiento, no puede parar ni un instante y debe estar permanentemente engrasada, ya que las estadísticas son muy sufridas. Hoy pueden estar abriendo un determinado número de empresas del sector hostelero porque estemos en temporada alta pero a la vez pueden estar cerrando otras tantas en el sector industrial.


Así es que volviendo a 2013 (el año del Emprendimiento), a la vista de que se entró en un bucle en el que desde los gurús empresariales hasta los aficionadillos al tema llevaban cierto tiempo escribiendo sobre la burbuja emprendedora que se avecinaba (vamos, que lo de darle tanta bola a los emprendedores estaba resultando un coñazo, cuando lo que de verdad se había visto fue un par de concursitos en la tele con más pena que gloria). Por eso, a principios de septiembre de ese año escribía yo en este Blog: 

“…En mi post de la próxima semana me voy a permitir la osadía de decir lo que pienso sobre la actitud de estos aprendices de brujos, que ahora apostatan y reniegan del Emprendimiento cuando hasta hace cuatro días ellos eran los que más lo alababan, hasta el punto de que en sus publicaciones y charlitas (por las que cobraban) decían que Emprender en una empresa propia, solo o en sociedad, es la única salida que existe en España para acabar con el Paro. Y para más inri, han dejado montones de testimonios, negro sobre blanco, en los que es fácil comprobar que en este país de nuestros pecados lo siguiente a la incoherencia es el papanatismo…

…Bien, pues ya estamos en “la próxima semana” y este es el post prometido. Y empiezo reafirmándome en que la única salida que tenemos para devolver la esperanza a millones de españoles está en el Emprendimiento, ya sea en autoempleo o en sociedades mercantiles, pero creando nuevas empresas. 

Es la única forma de generar riqueza y empleo; porque las grandes, con la globalización, lo tienen muy fácil para deslocalizarlas y abrirlas en el país que más les convenga. No tanto las pymes, aunque algunas también. Pero muchas de las que funcionan solo contratan al personal imprescindible, ya que piensan que cuanto más gente tengan perderán lo que erróneamente consideran que es su ventaja competitiva: estar justitos de personal.”

Por tanto, la moraleja de siempre permanece inalterable a día de hoy:

“O se fomenta un auténtico Emprendimiento o el aumento de empresas se quedará solo en un sueño”

Hasta la semana que viene.

jueves, 15 de septiembre de 2016

SE NECESITAN NUEVOS EMPRESARIOS

El jueves, 16 de mayo de 2013, inauguraba mi primera edición de este Blog de El Mentor con el post “El fracaso de tantas empresas nuevas”, en el que comenzaba diciendo:

“Hoy puede parecer una utopía, pero el futuro del empleo pasa por la creación de nuevas empresas, ya que se puede esperar muy poco del Trabajo por Cuenta Ajena. Pero a pesar de que la desesperación de la mitad de los jóvenes españoles esté justificada y solo vean como como única salida laboral el extranjero, deberían intentar hacer el esfuerzo de tratar de crear sus propias empresas, ya que esta parálisis de la política española sobre el Emprendimiento forzosamente debe cambiar más pronto que tarde.”

Bien, pasados tres años del comienzo de mi Blog parece que las cosas han cambiado, aunque no estoy muy seguro de en qué sentido, ya que el 1 de junio de este año, con motivo de la inauguración, del Salón Bizbarcelona, El Periódico se hacía eco de un estudio sobre el tema:

“El inicio de la recuperación económica y la reducción del paro han tenido un efecto colateral en la creación de empresas. Después de varios años de fuerte crecimiento en la cifra de emprendedores, Catalunya registró en el 2015 un descenso en el índice de emprendimiento que se debe a la caída del número de parados que huían del desempleo para montar un negocio.”

Sin embargo, los autores del estudio advierten de que la encuesta probablemente infravalora el porcentaje de emprendedores por necesidad, ya que algunos de ellos “es posible que hagan de la necesidad una oportunidad”, según Carlos Guallarte, director del estudio GEM Catalunya y profesor de la UAB. Pero la tendencia observada a la baja es inequívoca.

Es decir, se puede concluir que el Emprendimiento sube en España cuando aumenta el desempleo, lo que evidencia dos cosas muy claras las cuales las comprobamos continuamente los que nos dedicamos a la consultoría y formación de los aspirantes a empresarios.

Por un lado, que se emprende sobre todo por necesidad; es decir, por la necesidad de intentar asegurarse un puesto de trabajo aunque sea “comprándolo” a base de capitalizar como pago único el importe correspondiente por el Desempleo. Una especie de último recurso contra el paro.


Por otra parte, y pese a los buenos deseos de organizaciones, públicas y privadas por intentar encauzar hacia el logro final las pocas vocaciones empresariales que surgen, es evidente la falta total de una metodología emprendedora para conseguir los objetivos. 

Por eso quisiera recordar ahora que en mi primer post de esta segunda etapa, y que se puede leer aquí con el título “Las claves del emprendimiento (I)”, desde del pasado 30 de agosto, escribo yo lo siguiente:

“La menor supervivencia empresarial en España respecto a otros países europeos se debe también a diversos factores del entorno, como vienen aportando los expertos encuestados por el GEM, quienes indican que los principales problemas para el Emprendimiento en España, por riguroso orden, son:

1º. La falta de educación emprendedora
2º. La Financiación
3º. Las políticas gubernamentales

Sin embargo, parece obvio que todo parte del punto 3º: Las políticas gubernamentales. Porque el Gobierno tiene la facultad de modificar en parte o totalmente el punto 2º: Las políticas de financiación, y sobre todo, el punto 1º: La falta de educación emprendedora, de la que me voy a ocupar a fondo porque creo haber encontrado un método bastante fiable para colaborar en la formación empresarial de la adolescencia española.”


Hasta la semana que viene

viernes, 9 de septiembre de 2016

EL GEN DEL EMPRENDEDOR (LAS CLAVES DEL EMPRENDIMIENTO, II)

El post que publiqué la semana pasada lo finalizaba con la siguiente frase:

“Así es que habría que concluir diciendo que la clave del Emprendimiento estriba en la educación y formación empresarial de los jóvenes desde temprana edad, pero involucrando en la tarea a profesores y padres ya que una visión de conjunto les serviría de gran ayuda.” 

Y en este orden de cosas, traigo hoy aquí al experto y profesor del MIT, Bill Aulet, que en la Introducción de La disciplina de emprender (2015) a los interesados en el tema le anunciaba lo siguiente:

NOTICIA URGENTE: ¡SE PUEDE ENSEÑAR A EMPRENDER!

“Una de las primeras preguntas que hago a mis alumnos cuando empezamos el curso es si se puede enseñar a emprender y siempre ocurre lo mismo: el grupo se queda en silencio. Los estudiantes se revuelven incómodos en sus asientos. Algunos contestan educadamente que sí, que esa es la razón por las que vienen al curso. Después de un breve intercambio de opiniones siempre hay alguno que dice lo que está en la mente de muchos de los que están allí: No, o eres emprendedor o no lo eres. Esa persona, con más seguridad, empieza a defender con entusiasmo sus argumentos.

Tengo que decir que me suele gustar esa persona, principalmente porque me recuerda a mí hace quince años. Pero ahora sé que se puede enseñar a emprender. Vivo la misma sensación todas las semanas en los cursos que doy en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y en todo el mundo.

Para triunfar como emprendedor debes tener productos innovadores y geniales. Los productos pueden ser bienes físicos pero también servicios o servicios de información. Todo el resto de factores que influyen en el éxito se quedan en nada si no hay un buen producto. Y el proceso para hacer un gran producto se puede enseñar.”

De la Introducción del libro La disciplina de emprender (Bill Aulet)


Sin salir de los EE.UU, pero ahora en la Costa Oeste, el 11-9-2011, El País Semanal publicaba una entrevista con José Mateos, 34 años y de Bilbao. Emprendedor de éxito y uno de los más solicitados por los jóvenes españoles que llegaban a Palo Alto, la capital de Silicon Valley, con sus ambiciones a cuesta y la ingenua intención de vender sus ideas. Porque allí se encuentran las sedes centrales de esos enormes monstruos: Google, Apple, Facebook, Twitter… 

Y en una mesa de la terraza de un café de la University Avenue tenía instalado su improvisado despacho el joven emprendedor vasco, el cual le confesaba al citado magazine semanal:

“Muchos españoles al llegar aquí me dicen: ¿Y quién va a vender mi idea de negocio mejor que yo? La respuesta es simple: el 90% de los americanos”. Y finalizaba:

“Nosotros no tenemos cultura de venta y ellos aprenden a vender y a venderse a sí mismos en la escuela primaria".

O sea, que una vez comprobado que ni siquiera en América existe ningún gen del emprendedor, nos encontramos ante esa tradicional dupla que tanto éxito les ha proporcionado: buen producto y habilidad para venderlo. Así que aquí nos podríamos plantear esta simple cuestión: si aquellos que son los pioneros y verdaderos artífices de la cuestión emprendedora funcionan tan bien, ¿por qué no imitamos sus principios activos en vez de complicarnos la vida con rebuscadas teorías? Es decir, hagamos que todo gire en exclusiva en torno a la Producción y lo Comercial.
Esta visión debieron compartirla Alexander Osterwalder & Yves Pigneur, los cuales, en 2009, publicaron su libro de gran éxito Generación de modelos de negocio. Cuya clave radica en el análisis del Canvas (lienzo en inglés) el cual se divide en dos partes muy bien definidas: Producción y Comercial, con cuatro bloques cada una, y separadas en el lienzo por la Propuesta de Valor (el producto o servicio), como remate de la sección de Producción y comienzo del área Comercial, para poder llegar hasta los Segmentos de Clientes. 

En definitiva, estamos ante el enfoque sencillo y práctico de un innovador (aunque conocido) planteamiento empresarial: Producto y Cliente. Con todos los pormenores que se quieran desarrollar sobre cada uno de los bloques del lienzo, que es a lo que hacen los autores del libro. Pero parece evidente que este puede ser el mejor punto de partida para iniciar la Formación del Emprendimiento Empresarial.

(Tomado de Google)
        
PRODUCCIÓN            COMERCIAL


¿O es que la Cuestión Empresarial es algo distinto a esto?


Hasta la semana que viene
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Si no se acaba de una vez con el desequilibrio entre el ser humano y la naturaleza, nuestros descendientes no querrán ni recordar nuestros nombres.