Si se entendió bien la premisa que intenté exponer en mi post anterior (I), en este (II), confirmo que sin Innovación, Recursos ni Equipos humanos con suficientes capacidades (universitarios o profesionales formados) es casi imposible implantar un Emprendimiento serio y con futuro; y menos si hablamos de Startups. Y es que el emprendimiento tradicional sobrevive en precario desde hace más de 20 años (aprox. 5/6% anual). según el GEM. Por eso es obvio, que ante este panorama la mayoría pierde, así que parece necesario cambiar de rumbo para tratar de lograr que todos ganen.
martes, 1 de marzo de 2022
LA REVOLUCIÓN STARTUPERA EN ESPAÑA (II)
Esta segunda entrega constará de un compendio de comentarios creíbles y posibles con enlaces relacionados al que se pueda acudir si hay que consultar. Para ello me apoyaré en mis propias opiniones y en los ejemplos que estime conveniente porque puedan ser necesarios. Por tanto, voy a comenzar por desmenuzar un interesante post del blog Intelectum.com: “STARTUP VS EMPRESA: ¿Qué diferencia a una startup de una empresa”.
“En los últimos años el término ‘STARTUP’ (empresa emergente) se ha puesto muy de moda y es común que muchos medios de comunicación lo utilicen sin saber muy bien qué significa. Al mismo tiempo, existen muchas compañías que se lo apropian para parecer más interesantes o captar la atención de los periodistas o de sus potenciales clientes.”
Es decir, por definición, una startup es una compañía joven, que no cuenta con muchos años de experiencia a sus espaldas. No hay un límite de tiempo establecido para dejar de serlo, pero es revelador saber que solo 2 de cada 10 startups superan los 5 años de vida y el llamado ‘valle de la muerte’.
¿Se puede ser una joven empresa sin ser una startup? Por supuesto que sí. Hay muchas pymes que tienen poco recorrido y lo son. En este caso, hay otra cosa que las diferencia. Desde su creación, la startup es concebida para tener una gran escalabilidad, es decir, contar con un crecimiento exponencial en poco tiempo.
En este sentido, hay un modelo de rondas de financiación a las que aspiran los emprendedores cada cierto tiempo, para dar grandes empujones a sus proyectos. El objetivo es ir consiguiendo más dinero en cada ronda para mejorar la tecnología, ampliar plantilla, abrirse a otros mercados, etc., y aumentar su valoración también de cara al exterior.
Por supuesto, el término ‘startup’ está asociado al mundo tecnológico. Así que las empresas emergentes, para serlo, deben presentar alguna disrupción o abrazar modelos basados en lo digital o lo móvil. El componente de innovación debe estar presente en ellas de alguna manera, aunque su negocio suponga imitar a otro ya existente.
La agilidad para tomar decisiones, otro aspecto diferencial
A diferencia de las empresas tradicionales (pymes), las startups trabajan con procesos ágiles, que les llevan a tomar decisiones y realizar cambios en poco tiempo para adaptarse a lo que demandan sus clientes o el mercado. Esto puede llevarlas a cambiar completamente su ámbito de actuación o modelo de negocio, algo impensable en una pyme.
Por otro lado, una startup es una compañía que se financia principalmente mediante capital privado, es decir, que no ha salido a bolsa o presentado una Oferta Pública de Venta. Cuando una empresa emergente pisa el parquet y comienza a cotizar, deja de ser considerada startup ipso facto.
De la misma forma, algo parecido podría ocurrir cuando hay una startup que es adquirida por un gigante corporativo o se produce una fusión. A partir de ese momento, pasa a tener otra categoría y ser una mera división de una gran empresa, pese a que opere con cierta independencia o con los mismos procesos que antes.
Eric Ries, en su libro ‘The Startup Way’ (2017) identifica cinco aspectos inherentes a las empresas emergentes:
Innovación permanente,
Agilidad a la hora de actuar,
Exploración continua de nuevos modelos de negocio,
Reinvención en algún momento de su historia y
Transformación constante.
CORPORATE VENTURING (CV)
Es la colaboración entre empresas establecidas y nuevas empresas innovadoras: startups. Por lo tanto, se encuadra dentro del entorno de la innovación abierta, a través del cual lascorporates tratan de beneficiarse del talento investigador y comercial de las startups, y éstas esperan aprovechar los recursos y capacidades de las corporates. O sea, se busca que las corporaciones puedan integrar algunas de las ventajas de las startups y que éstas a su vez puedan tener la ocasión de desarrollar su negocio en entornos que les puedan ofrecer grandes oportunidades.
A efectos de Emprendimiento y Corporates Venturing hoy se entiende por coporates (corporaciones) tanto las empresas grandes como las pymes. Y para muestra, el País Vasco, que ya el año pasado en su CITA emprende, que fue Online, no se limitó a grandes empresas y startups, sino que “tiró” de pymes, y no solo vascas.
Y yo creo que por aquí vendrá el triunfo de la Revolución Startupera: en el acercamiento entre Pymes y Startups a través del Corporate Venturing, que terminará con la lucha soterrada que existe entre las organizaciones que representan a unas y a otras, y que tanto perjudica a ambas.
Sin embargo, ya se vislumbran visos de afinidad. Así que hablaremos de SECOT (Seniors Españoles para la Cooperación Técnica), veterana entidad altruista de 1.400 voluntarios mayores, distribuidos por toda España en delegaciones provinciales gestionadas con criterios de ONG, y paradigma del asesoramiento empresarial para el Emprendimiento Tradicional (Pymes) del personal más desfavorecido desde hace 25 años.
Bien, pues SECOT tiene una “sucursal” (por el momento solo en Madrid) que se denomina eSemp (Escuela Secot de emprendedores) que comienza a hacer sus pinitos en el bando de enfrente: el de las Startups.
Por ejemplo, eSemp anuncia un programa para una jornada de dos horas el próximo día 29, el cual es el Prólogo de la presentación en Power Point, de 80 diapositivas completísimas, realizada en Noviembre de 2020, por tres compañeros siempre dedicados al emprendimiento tradicional. La presentación es accesible a los socios de Secot y a los inscritos en los cursos de eSemp-Secot, cuya carátula (1ª diapositiva) aparece a continuación cerrando este post.
Saludos cordiales y hasta pronto
jueves, 17 de febrero de 2022
EL ECOSISTEMA EMPRENDEDOR HA CAMBIADO EN ESPAÑA (I)
El Emprendimiento Empresarial no es discutible. En absoluto; todo lo contrario: es necesario. Aporta nuevos negocios que contribuyen al desarrollo económico del país, convirtiéndose en impulsores de riqueza al agregar al mercado productos y servicios, en ocasiones innovadores; crean empleo, salarios y tributos al Estado. En definitiva, un mejor nivel de vida para la población.
Aquellos emprendedores españoles que, en los oscuros años de la Gran Recesión, fueron protagonistas forzados del teatro que escenificaban los políticos para animarlos a “acabar con el paro” (más de 5 Millones) y levantar al país. Un país sin un modelo productivo claro y medio abandonado a su suerte que, en muchos casos, basaba su cultura en estructuras empresariales y tradiciones heredadas del siglo XIX.
Esa economía cuyo PIB desde los 50’ sigue dependiendo en buena parte del volátil Turismo (como ha demostrado la pandemia), y que debó ser sustituido en su día por algunas de esas industrias innovadoras punteras, si hubieran sido apoyadas por un Estado que no diera preponderancia a la ideología dominante, sino al bienestar del pueblo, como en tantos países que ni son más creativos que nosotros ni tienen nuestra magnífica red de parques tecnológicos para poder desarrollar la Innovación.
Diferencias entre Innovación y Creatividad
La creatividad es fundamental para la innovación, pero no es lo mismo tener ideas, que ejecutarlas y traducirlas en innovación.
La creatividad es un proceso mental, mientras que la innovación es un proceso productivo y/o comercial.
- Ser creativo es gratis, mientras que trasladar la creatividad a un proceso productivo que genere innovación, requiere de capital.
- La creatividad no se puede medir, mientras que la innovación sí.
- La creatividad es un proceso flexible, que permite generar distintas alternativas, mientras que la innovación es más rígida, al tener que traducir la creatividad en acciones concretas.
- En definitiva, si queremos estar en el pelotón de cabeza de los países innovadores de la UE y a nivel mundial, es preciso ejecutar una política equilibrada de inversión y apoyo a los sistemas nacionales de investigación e innovación, que contemple acciones tanto del sector público como del privado.
Pero aquellos emprendedores, futuros “salvadores de la patria”, no recibían apoyo alguno de las Administraciones, como de costumbre. Así, que a buscarse la vida. Porque las tan pregonadas subvenciones, nacionales o autonómicas, llegaban tarde, mal o nunca, y sin una sola ventaja fiscal que llevarse al bolsillo, sino todo lo contrario: el IVA debía liquidarse antes de cobrar la factura. Así, sin una mediana Ley a la que aferrarse, y otras carencias, era muy difícil tirar del carro; por lo que muchos negocios estaban sentenciados antes de empezar, por brillante que fuera la idea o su modelo de negocio.
Pero, la propaganda surtió efecto y el “emprendedurismo” levantó algo el vuelo debido a la perentoria necesidad de ingresos que tenía el personal. Negocios como fruterías, bares, peluquerías o pastelerías proliferaban por aquí y por allá. Pero al vislumbrarse “los brotes verdes” y la economía volver a medio funcionar, el empleo por cuenta ajena creció poco a poco, a la vez que decaía aquella coyuntural fiebre emprendedora.
Sería casualidad, pero coincidió con el comienzo del apogeo de las STARTUPS en España, apoyadas por los inversores (business angels), que ahora sí veían negocio, cuando en la etapa anterior costaba Dios y ayuda sentarlos para hablar de algún proyecto de relativa envergadura. Bien es verdad que el nuevo sistema estaba completamente basado en la INNOVACIÓN, y el primitivo muy cercano a la Improvisación.
Antes, el capital inicial para emprender solo dependía de familiares, amigos y del préstamo bancario. Pero los departamentos de riesgo le echaban un vistazo a las cifras y aquel Plan de Negocio quedaba sentenciado. Las 70 páginas restantes de aquel del tocho, encuadernadas y realizadas con gran esmero por el “futuro empresario”, que habían sido asesoradas y supervisadas por cualificados profesionales, importaban menos. En general, la solución solía estar bastante clara, o firmaba un avalista o no habría préstamo.
Y es que el sistema micro-emprendedor español se había pegado un tiro en el pie al no saber ver que el futuro ya había llegado y que se le podría poner muy oscuro a las pymes. Porque a raíz de la crisis del ladrillo y la Banca, y la caída en picado del empleo por cuenta ajena, había surgido un espécimen de emprendedor para hacerse autónomo, ya que necesitaba ingresos como fuera, y trabajar por cuenta ajena estaba imposible. Los gastos familiares, viejos y nuevos, eran insoportables (hipoteca, móviles de toda la familia, canales de pago del plasma, tablets, estudios y transportes de los niños, etc.). Por eso, la única salida que les quedaban era comprar un puesto de trabajo. De cualquier cosa. Pero crear cooperativas o industrias para fabricar algo ni pensarlo. Demasiado complicado. Cuanto más facilito mejor. Pero los que habían no salieron mejor parados y la plaga se los llevó por delante, a montones.
Evidentemente, aquellos autónomos que se atrevieron a dar el salto y contrataron empleados se convirtieron en microempresas, con las consiguientes responsabilidades económicas y legales. Por lo que debían tener la capacidad de obtener dinero suficiente para afrontar las inversiones iniciales y un colchón para los primeros gastos esenciales hasta comenzar a facturar. Y, sobre todo, una mínima, aunque imprescindible preparación empresarial para saber vender sin perder... y además poder cobrar.
Pero como no existe un organismo con una norma que certifique la cualificación de una persona que demuestre estar preparada para dirigir una empresa o, en su defecto, fondos suficientes para pagar a un tercero que la dirija, se puede estar poniendo en peligro todo el sistema: al propio emprendedor, avalistas, empleados y proveedores. Los bancos tienen los avales, pero la SS y Hacienda no, así, que embargar a avalistas y/o titulares es bastante plausible.
LA MEDICIÓN DEL EMPRENDIMIENTO (EL GEM)
Se dice que lo que no se puede medir es como si no existiera. Así, que el Emprendimiento, aunque con demasiados vericuetos, no va a ser menos y tiene sus reglas para medirlos, recogidas en una gran encuesta anual llamada GEM, muy burocratizada porque interviene mucha gente de casi todos los países y regiones del mundo.
La clave es la Tasa de Actividad Emprendedora, o TEA, por sus siglas en inglés (Total early-stage Entrepreneurial Activity), que mide todas las iniciativas emprendedoras de menos de 42 meses que confluyen en la encuesta mundial denominada GEM.
Es decir, si la TEA de un país es del 8%, significa que de cada 100 personas hay 8 que han emprendido en los últimos tres años y medio. La TEA recoge la dinámica emprendedora de una nación, y la medición del Emprendimiento anual, una vez descontados los cierres y abandonos. En definitiva, el Porcentaje de Supervivencia Emprendedora.
DE UN TRABAJO QUE PUBLIQUÉ EN UN POST DE ESTE BLOG EN 2016
PARA HACERSE UNA IDEA DE LA EVOLUCIÓN EMPRENDEDORA EN ESPAÑA DESPUÉS DE 2015 (POR SER EL ÚLTIMO AÑO DEL QUE TUVE DATOS) SE PUEDE COMPROBAR QUE LA TAE DE 2021 FUE SOLO 5,2
En el siguiente post veremos la deriva que ha tomado el Ecosistema Emprendedor en España.
Hasta entonces.
jueves, 20 de enero de 2022
PERDER EL OLFATO PUEDE SER UNA VENTAJA
La pandemia dispara la pobreza severa en España y alcanza ya a seis millones de personas, la cifra más alta desde 2007. Cáritas y la Fundación Foessa alertan del "Ensanche del espacio de exclusión social, donde viven ahora 2,5 millones de personas nuevas respecto a 2018; 2 Mil. de ellas en exclusión severa”. (Así que, si no pasara de ahí, perder el olfato podría ser una ventaja, porque esto huele que apesta.)
LA VARIANTE MILMILLONARIA
Bajo el título “La desigualdad mata”, un reportaje de Oxfam. org conecta las muertes sufridas por millones de personas en el mundo con las políticas gubernamentales que han “permitido las condiciones para que el virus mute peligrosamente”.
En conjunto con lo que llama “una variante completamente nueva de riqueza de los milmillonarios”, aunque resulte difícil realizar comparaciones históricas con la escala de la crisis de desigualdad actual, algunas comparaciones son evidentes. En julio de 2021, el hombre más rico del mundo, Bezos, viajó con sus amigos al espacio en su nave de lujo mientras por falta de acceso a alimentos y vacunas. millones de seres humanos perdían la vida innecesariamente
Y al más puro “estilo María Antonieta”, cuando pronunció durante la Revolución Francesa su famosa frase “Si no tienen pan que coman pasteles”, Jeff Bezos, también pronunció unas palabras que pasarán a la posteridad: “Gracias a todos los empleados y clientes de Amazon, porque sois vosotros quienes habéis pagado por todo esto”.
Solo con las ganancias que Bezos ha amasado desde que comenzara la pandemia se podría vacunar a toda la población mundial.
La riqueza de una pequeña élite de 2.755 milmillonarios ha crecido más durante la pandemia de COVID-19 que, en los últimos 14 años, que ya había sido una época de bonanza económica para ellos.
Se trata del mayor incremento anual de la riqueza de los milmillonarios desde que se tienen registros, y está sucediendo en todos los continentes del planeta. Este incremento es el resultado del aumento desorbitado de los precios de los mercados de valores, el apogeo de las entidades no reguladas, el auge del poder monopolístico y la privatización, junto a la erosión de las normativas, los tipos impositivos a las personas físicas y las empresas, la escasez de derechos laborales y de salarios; todo ello propiciado por la instrumentalización del racismo.
Desde 1995, el 1% más rico ha captado casi 20 veces más la riqueza global que el 50% más pobre de la humanidad.
5 DATOS SOBRE LOS 10 HOMBRES MÁS RICOS DEL MUNDO
1.-La riqueza de los 10 hombres más ricos se ha duplicado, mientras que los ingresos del 99 % de la humanidad se habrían deteriorado a causa de la COVID-19.
2.- Los 10 hombres más ricos del mundo poseen más riqueza que los 3100 millones de personas más pobres.
3.- Si los 10 hombres más ricos gastasen un millón de dólares diarios, agotar su riqueza conjunta les llevaría 414 años.
4.- Si los 10 milmillonarios más ricos del mundo se sentasen sobre el dinero que poseen apilado en billetes de un dólar, cubrirían la mitad de la distancia entre la Tierra y la luna.
5.- Un impuesto del 99 % sobre los ingresos extraordinarios que los 10 hombres más ricos han obtenido durante la pandemia de COVID-19 podría movilizar dinero suficiente para fabricar las vacunas necesarias para toda la población mundial y cubrir el déficit de financiación de las medidas climáticas, financiar unos servicios de salud y protección social universales y apoyar los esfuerzos para abordar la violencia de género en más de 80 países. Y aun así, estos hombres seguirían teniendo 8000 millones de dólares más que antes de la pandemia.
Y de la injustificable subida generalizada de los precios en España ni hablamos, ¿no? Porque por muchas excusas de energía y carencia de semiconductores con las que se quieran justificar, se han creído que la gente es tonta y se lo van a creer. Más valdría que pensaran que Internet no solo lo utiliza Bezos & Compinches para arrasar, sino que tuvieran en cuenta que está al alcance de cualquiera y en cualquier rincón del universo-mundo para enterarse de la verdad del barquero.
Moraleja: parece mejor mantener un bajo nivel de olfato, porque para soportar este hedor a podrido conservar la mascarilla podría ser la mejor solución.
Hasta la vista
martes, 21 de diciembre de 2021
LA INFLACIÓN Y EL TOMATE
Sobre la “inflación académica” ya debatieron bastante en su día John Keynes, defensor del estado del bienestar, y su mayor oponente, el monetarista de la Escuela de Chicago, Milton Friedman. Pero lo que de verdad le importa a la gente, la llamen como la llamen, es por qué, así, por las buenas (y si hace falta por las malas), suben los precios del carro de la compra, y la luz, el gas, el agua y cualquier producto o servicio, básico o no, que tenga un precio. Es decir, lo que eufemísticamente llaman el IPC. Evidentemente, los trabajadores y pensionistas más precarios y con los ingresos más bajos sufren las consecuencias de forma más sangrante. Así, la Inflación, tradicionalmente, se conoce como “El impuesto de los pobres”.
Sin embargo, la vicepresidenta primera del gobierno y ministra de Asuntos Económicos y Transformación Digital, Nadia Calviño, ha pedido “evitar subidas salariales que afecten de forma estructural a la inflación”. Así lo ha declarado en una entrevista este lunes en La Vanguardia, tras el fuerte repunte de los precios de los últimos meses, porque la inflación ya está en el 5,5%, según los últimos datos. (Afortunadamente hay empresarios que no le van a hacer ni caso)
La ministra ha defendido que "la evolución de los salarios tiene que adecuarse a las características de cada empresa y de cada sector" y cifra que la inflación se sitúa alrededor del 3%, aunque alcance el 5,5% en noviembre. “Dependerá de la negociación colectiva que se produzca en cada contexto, para asegurarnos de que no tiene un impacto negativo sobre el crecimiento y la creación de empleo", explica la responsable económica del Gobierno.
Calviño ha explicado las causas que subyacen a esta situación, “una presión sobre los precios”, especialmente “de bienes intermedios, que son la subida de los precios de la energía en los mercados internacionales y los problemas de suministro por cuellos de botella en las cadenas globales".
Pero la ministra debería tener en cuenta que los españoles llevamos soportando ya muchos palos ininterrumpidos, y aunque la abuela del anuncio no pueda entender que es eso de los porcentajes que le cuentan por la tele, hay muchos millones de españoles que no solo saben lo que está pasando aquí y en el resto del mundo porque se informan de verdad, sino que con la mayor profesionalidad y disciplina se han dejado la piel en su puesto de trabajo o en su casa en unos tiempos tan difíciles. Por lo que no tienen en absoluto ninguna culpa de que por cuestiones de geopolítica o de inconfesables intereses urdidos en determinados despachos, sus 100 euros de anteayer valgan hoy solo 94,5.
“Y es que, sin darnos cuenta, los españoles hemos vivido -en nuestro subconsciente- una larga crisis económica desde 2008 hasta finales de 2021. Lo del “subconsciente” es un eufemismo, porque con 4,4 millones de desempleados, tasa de paro del 14,56% (dato EPA, INE) decrecimiento económico, destrucción de sectores empresariales claves como el turismo, los viajes, la hostelería, la restauración y los sueldos más bajos de la OCDE, las personas sienten la crisis económica en sus propias carnes: en el pago de la hipoteca, la gasolina y el recibo del gas y la luz, que se han encarecido desproporcionadamente.” (ECD. 18-12-2021)
Por otra parte, la ministra debería oír la voz de los representantes extraoficiales del pueblo. Hace varias noches, Arguiñano daba su opinión en la tele al entrevistador sobre el enorme subidón que ha dado el IPC en cuatro días. "Lo de los precios es algo que no termino de entender. Pero no solo sube la luz. Vas a la gasolinera y te meten un sablazo, al final se quedan con todos. ¿Por qué no sale la cara del que te sube la luz? Nos tienen entretenidos con el fútbol”, comentaba el cocinero con su habitual sorna.
Al final, terminaremos recitando aquello que se cantaba en Sudamérica en los años 70:
«Qué culpa tiene el tomate
que está tranquilo en la mata
y viene un hijo de pu**
y lo mete en una lata
y lo manda pa Caracas»
Hasta la próxima
lunes, 8 de noviembre de 2021
INNOVACIÓN ABIERTA: PATENTES, INGENUOS Y PILLOS
El profesor de la Universidad de Berkley, Henry Chesbrough, autor del libro Open Innovation (2003), para muchos el padre de la innovación abierta, opinaba en 2014 que hay un exceso de confusión alrededor del verdadero significado de la innovación abierta. “Es una nueva estrategia que permite a las empresas cooperar, permitiendo añadir a su conocimiento interno un conocimiento externo. O sea, abandonar el tradicional hermetismo de los departamentos de investigación de las empresas para abrazar una innovación externa, y así ampliar los mercados para el uso de dicha innovación”
Y añadía: “Aunque la innovación abierta ha tenido una muy buena acogida desde su lanzamiento inicial, hace más de una década, está claro que aún queda mucho por hacer. En un principio, la innovación abierta se entendió y se puso en práctica en forma de colaboraciones entre dos empresas para ampliar el proceso de innovación interna. Sin embargo, hoy abundan los ejemplos en los que el concepto se utiliza para organizar a un buen número de actores con múltiples funciones dentro del proceso de innovación. Dicho de un modo sencillo, la innovación abierta se va a expandir más allá de la colaboración entre dos empresas. En el futuro, cada vez cobrarán más relevancia el diseño y la gestión de comunidades innovadoras.”
A la vista de las dos imágenes siguientes, se puede comprobar que la inferior (Innovación Cerrada, la Tradicional), tiene importantes carencias en comparación con la superior, Innovación abierta.
OPEN INNOVATION
INNOVACIÓN CERRADA (TRADICIONAL)
El escabroso mundo de las patentes
Malos tiempos corren para la defensa de las patentes y la imperiosa necesidad que tienen los emprendedores, startups o pymes de patentar sus invenciones antes de introducirlas en el mercado y convertirlas en innovaciones, una vez el cliente les otorga valor. Y digo malos tiempos, porque la pandemia ha puesto de relieve algo que ya se sospechaba: que los grandes laboratorios hacen y deshacen con las vacunas según la propiedad de las patentes, aunque peligren muchas vidas humanas. Así, la liberación de las patentes (que, por lo dicho, hoy no gozan de muy buena fama) sería el visado para que las vacunas llegaran a los países en vías de desarrollo que carecen de recursos para obtenerlas.
Sin embargo, la patente es el único argumento jurídico de que disponen los innovadores para defender su propiedad industrial, no solo ante la competencia, sino, sobre todo, ante los grandes tiburones de los grupos corporativos que están a verlas venir. Y es que la patente es el equivalente a la escritura pública de una vivienda. Nadie te va a comprar tu casa si no puedes demostrar que es tuya.
Así las cosas, hace unos días me tropecé con una nueva serie de Netflix de lo mejor que he podido ver en muchos años, cuyo tema está totalmente en consonancia con lo que vengo exponiendo en este post y, dentro de lo posible, quisiera compartirlo con mis lectores, aunque es muy posible que muchos ya lo conozcan. Serie alemana de cuatro capítulos intensos y emocionantes que te enganchan de tal forma que es difícil dejar de verlos de una sola sentada. Y todas las críticas que he visto, oído o leído opinan que es una obra extraordinaria. Por eso ahí dejo dos enlaces: el trailer y una de esas críticas cogida al azar.
Bueno, yo creo que la moraleja está bastante clara, ya que, dado que innovar es tan difícil, una vez conseguida la creación hay que moverse de prisa, y además de realizar los trámites de la patente, mantener la boca cerrada, ya que te puede pasar como en la serie: que en una noche alegre y un exceso de confianza te confieses ante un pillo que te hipnotice y se lleve tu invento a un país donde tu patente no tiene valor, y luego pasa lo que pasa. Que te toque un jurado de doce personas que no tienen ni idea del tema y veremos cómo acaba la cosa…
Hasta la próxima
jueves, 14 de octubre de 2021
FRENTE AL BOTELLÓN, EL MACROBOTELLÓN
El martes día 5, siguiente al parón de Whatsapp y demás compañías de Facebook, se pudo ver y oír en el telediario-noche de la 1ª cadena a una joven que cuando le preguntaron si lo pasó mal la mañana anterior se retrató culturalmente al responder: “¿Mal? Fatal. ¿Qué podía hacer, leer un libro?”
En el párrafo anterior pretendo significar una representación de una tribu social de la Juventud española de las que protagonizan, aunque como veremos no solas, el farragoso asunto de los botellones. Y como esto ya no es nada nuevo, me apoyaré en los criterios de expertos y sociólogos de antes y de ahora que han opinado o escrito sobre el tema. Y, por tanto, también oiremos la voz de jóvenes más cualificados, sin olvidar a la gente corriente que sufren el botellón sin avistar por ahora ninguna “vacuna” que los pueda inmunizar.
Por lo visto tenían razón los que opinaban que los botellones no eran consecuencia del cierre del ocio nocturno por la pandemia, y que cuando finalizara el toque de queda y se reabrieran bares y discotecas no desparecerían, porque ya son una diversión barata que no importa que sea perjudicial y de riesgo, sino todo lo contrario, es un aliciente más para haberse impuesto entre los jóvenes. Lo que pasa es que se ha puesto de moda que algunas veces acaben en disturbios, agresiones, pillajes, y en consecuencia, detenciones.
En cuanto a la solución del problema, parece que no vendrá de los políticos, porque este estamento intenta esquivar cualquier norma sobre alcohol o menores. Sobre el Alcohol porque son los primeros que creen que España es un país Alcohólico, Apostólico y Romano, y mejor es dejar las cosas como están: no se le pueden poner puertas al campo. Y a los menores tampoco, porque pronto podrán votar y quién sabe si en cualquier momento son capaces de liarla montando otro 15-M. Y eso sí que no. Otra vez, no.
80 jóvenes sorprendidos de botellón en el patio del colegio en Getxo
Así que es la hora de las preguntas. ¿Quién ha conducido a los botellones a esos cientos de miles de jóvenes?”
“Les han colocado ahí quienes tenían que haberles educado, quienes no les han formado suficientemente como para no protagonizar conductas antisociales. Ha habido una dejación irresponsable, porque no ha existido una transmisión de valores cívicos, de hábitos de comportamiento, de principios respecto a los demás. O ha sido una transmisión insuficiente”. (Dice José Apezarena, en EL Confidencial)
En consecuencia, hay que mirar a quienes tendrían que haberlo hecho. A la escuela, a los colegios, a la Universidad, a los padres…. Todos son responsables. Lo mismo que lo son la sociedad, las instituciones, los políticos y el Estado. Sin olvidar, por supuesto, a los medios de comunicación y sin que caigamos en la trampa de decir “que cualquier tiempo pasado fue mejor”.
Con esto no pretendo exonerar totalmente a los que se concentran en plazas y playas, emborrachándose hasta el coma etílico. Pero sí hay que dejar claro que detrás existe desidia y una omisión de deberes por parte de muchos.
Se nos había llenado la boca diciendo que esta era la generación mejor preparada. Pero contemplando estos fenómenos ¿es verdad que lo es? ¿Ellos representan el futuro? Viendo cómo se mezclan los de esas tribus a los que lo único que les importa es el móvil con esos universitarios que parecen tenerlo tan claro es preciso dudar.
Pero podemos ir un poco más allá. La situación es la que es, pero ¿se está haciendo algo por remediarlo? Prácticamente nada. Nada serio. Se prefiere cerrar los ojos. Como tantas veces.
(Nuestra ínclita ministra de Sanidad, Carolina Darias, criticó la semana pasada que “en algunos colectivos no hay percepción de riesgo”, cuando le preguntaron por las imágenes de botellones del fin de semana, que Darias consideró “inapropiadas desde el punto de vista sanitario”. “Las vacunas hacen su trabajo, pero por sí solas no pueden”, señaló la ministra.)
Sin comentarios.
Hasta la próxima
lunes, 13 de septiembre de 2021
STARTUPS Y EMPRESAS (COMENTARIOS PREVIOS)
“La cultura del emprendimiento en España está cambiando. Durante los años más oscuros de la Gran Recesión, las pequeñas empresas innovadoras fueron señaladas y conmemoradas como la salvación de un país lastrado por un sistema productivo obsoleto y una tradición empresarial con base decimonónica. Pero con la economía creciendo por encima del 3%, sostenida en gran medida por sectores históricamente fuertes, como el turismo, el entusiasmo por el emprendimiento y los emprendedores parece haber perdido cierto gas. En 2012, en el punto álgido de la crisis, un 12% de los españoles esperaba emprender en los tres años sucesivos, según el informe Global Entrepreneurship Monitor (GEM) España. Pero en 2015, pasados los tres años, esa cifra se había reducido al 6,1%, un nivel similar al previo a la implosión de la economía.”
Nada nuevo bajo el sol, porque el párrafo precedente corresponde a un artículo de El País de 16 de octubre de 2016. Cinco años han pasado ya, pandemia mediante, a los cuales es preferible no dedicarles demasiada atención porque la situación sigue siendo similar. Parece evidente que aquí solo se montan, o se intentan montar, negocios por cuenta propia cuando decae el empleo por cuenta ajena. Por tanto, el debate vocación-motivación vs necesidad-desempleo parece más que una entelequia una absoluta pérdida de tiempo.
Ahora le tocan a las startups. Están de moda, y barriendo del mapa al emprendimiento tradicional. De hecho, hay una lucha sorda entre ambos sistemas, ya que en el fondo lo que existe es un antagonismo entre bancos que patrocinan concursos que premian con algo de dinero y viajes al extranjero a los vencedores de los certámenes de uno u otro sistema, a los cuales, si lo ven claro, luego les financian parte de sus proyectos. Lo cual, además de separar cada vez más a startups y empresas (conocidas en el argot como corporaciones o corporates, sean grandes o pymes) está creando un pelotón de emprendedores-concursantes-en serie, que se están profesionalizando y presentan el mismo proyecto en todos los concursos en los que les dejan entrar.
En general, hay cada vez más consciencia de que en España se está desarrollando un ecosistema emprendedor con personalidad propia. "Evidentemente, continúa siendo mucho más fácil abrir un bar o una floristería que una startup", comenta Izanami Martínez, emprendedora y Presidenta de la Asociación Española de Startups. "Pero estamos aprendiendo tan rápido que cuando a mí me presentan un proyecto yo ya no les digo nada a los inversores sobre qué me parecen las ideas. Directamente, les deseo buena suerte".
"No debemos obsesionarnos con replicar Silicon Valley o el modelo israelí", considera Bruno Fernández. "Hay cosas que sí son dignas de imitar, que aquí cuestan mucho hacerlas, como la transferencia de tecnología entre universidades y empresas y la presencia del capital riesgo.
Pero tenemos que identificar nuestras ventajas competitivas, y hacer descansar en ellas nuestro crecimiento". "Me preocupa que a veces la gente espera resultados a muy corto plazo", apunta Novoa. "Falta una conciencia de que esto va poco a poco. Al fin y al cabo, la industria británica del software empezó en los años ochenta y Silicon Valley en los años cuarenta. Aquí hemos empezado en serio hace cinco años" (cuatro días).
Hasta la próxima
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