domingo, 2 de septiembre de 2018

ESTUDIAR PARA… ¿TRABAJAR?


Si por estas fechas, un joven a punto de iniciarse en el bachillerato nos pidiera opinión sobre qué estudios universitarios elegir para tratar de acceder a un buen empleo, unos tratarían de convencerlo de que ya hace tiempo que Los mundos de Yupi dejaron de existir, pero otros, trataríamos de conocer si sus aptitudes están en consonancia con sus posibles aspiraciones:

¿Ciencias o Humanidades?

¿Empresario, empleado por cuenta ajena o autónomo?

¿Trabajo privado, público o voluntario en ONG?

Y en función de las respuestas a estas cuestiones, habría que aclararle algunas de las ventajas e inconvenientes de los estudios necesarios para que puedan acercarlo a sus pretensiones económicas o sociales, además de otra serie de cosas. 

Por ejemplo, recomendarle la lectura del artículo publicado por el periodista Esteban Hernández, el pasado 27-8, en el blog de El Confidencial, titulado:


En síntesis, el artículo comienza con un párrafo que parece toda una declaración de intenciones:

“Afirmar que se avecinan cambios en el mundo laboral se ha convertido en una obviedad. Los robots, la automatización y la pérdida de empleos sustituidos por las máquinas forman parte de un futuro que se percibe como inevitable. Pero a menudo, y es el caso del trabajo, fijarnos en el largo plazo impide darnos cuenta de los cambios que están produciéndose en el presente. 

La cadena CNB afirma que15 grandes compañías, entre las que se encuentran Google, Apple, IBM, Bank of America o EY, no están exigiendo título universitario a los optantes en los procesos de contratación. Hace cinco años, el entonces vicepresidente de Recursos Humanos de Google, Laszlo Bock, había avisado al respecto cuando aseguró que "el expediente académico no sirve para nada", ya que existía una gran desconexión entre lo que se enseñaba en la universidad y el trabajo que se realizaba en la compañía. “Después de dos o tres años”, asegura Bock, “tu habilidad para desempeñar tareas en Google no tiene ninguna relación con lo bueno que eras en la escuela, porque las habilidades que se piden en la universidad son muy diferentes”. 



Y después de una extensa y argumentada exposición, el artículo termina con el siguiente párrafo: 

“De modo que antes de empezar a señalar que las universidades no valen para nada, que las titulaciones son inútiles y que deben desaparecer, habría que pensar qué va a ser lo que las sustituya. Que el modelo actual presente deficiencias, a veces graves, no implica que lo nuevo vaya a ser mejor. Habrá, por tanto, que pensar cómo solucionar los problemas actuales en lugar de echarnos en brazos de unas exigencias innovadoras que a menudo aprovechan solo a una parte”. 

Así, que dado que el artículo resulta interesante porque enseguida reunió más de cuarenta comentarios, traigo hasta aquí uno de ellos con el cual me siento bastante identificado; 

“Me parece que la Universidad tiene dos funciones distintas: de un lado, preparar a sus alumnos para el mercado laboral y de otro, la investigación pura o aplicada. 

Respecto a la primera, que es el motivo del artículo, uno de los inconvenientes que veo es que, generalmente, el profesorado tiene escasa o nula experiencia en el mundo laboral. Sobre todo, porque provienen de la torre de marfil, y con este bagaje malamente pueden preparar al alumnado para un mundo que desconocen.

Como ejemplo extremo y un poco risible, recuerdo que hace unos años, en pleno boom del emprendimiento, se anunciaron unos cursos o másteres en cierta Universidad sobre esta materia. Ya me dirán ustedes qué curso sobre emprendimiento puede dar un funcionario cuya máxima aspiración en la vida ha sido "sacar su plaza" para poder vivir plácidamente en el Sistema.” (Las negritas son mías) 

Hasta la próxima

lunes, 20 de agosto de 2018

NUEVO MARKETING FACE TO FACE

(Este es un CLARO ejemplo de que no toda la juventud piensa solo en divertirse a toda costa, y que se está produciendo un cambio de generación que es capaz de sacrificarse y exponerse aplicando un nuevo Marketing Directo, personal, altruista y desinteresado. Ojalá se extienda) 

Los mediadores nocturnos reducen el incivismo en las zonas de ocio

Un servicio de mediación pionero disminuye un 80% los conflictos en Platja d'Aro derivados de los ruidos y el consumo de alcohol en la calle. Los pacificadores, también en Castelldefels y otros municipios, intentan concienciar a los jóvenes para que no molesten al vecindario

Imma Fernández
Barcelona - Viernes, 17/08/2018 | Actualizado el 18/08/2018 a las 09:30 CEST

Varios mediadores, con mochilas negras, hablan con jóvenes de botellón en Castelldefels. / PAU MARTÍ MORENO

“Una sonrisa, diálogo y buen rollo” son las armas más efectivas, de entrada, para abordar y minimizar el incivismo que tensa la difícil convivencia entre diversión y descanso. Así actúan los mediadores nocturnos, profesionales formados para negociar y empatizar con una juventud proclive al desmelene. Lo cuenta Xavier Pastor, profesor de Derecho y Ciencia Política y del máster de Gestión y Solución de Conflictos de la UOC y de posgrado de la UdG, que hace un par de años puso en marcha con el apoyo municipal una experiencia pionera que ya ha dado excelentes resultados: el Servicio de Mediación Nocturna en zonas de ocio de Platja d’Aro ha logrado reducir un 80% los conflictos asociados a conductas incíviles, ruidos o consumo de alcohol en la calle que generan molestias al vecindario. En el primer año de la prueba piloto, las denuncias a la policía se redujeron un 50%, y en el 2017, otro 30%. La iniciativa, diseñada para los meses de verano, se ha expandido a Castelldefels, Badalona, Calella (Maresme) y L’Hospitalet de Llobregat, y cada vez hay más municipios interesados en llevarla a sus calles. 

La estrategia de estos pacificadores es que sean “las propias personas que cometen los actos molestos las que recapaciten poniéndose en el lugar del otro”, explica Pastor. “Deben ser ellos mismos los que transformen su conducta y resuelvan el problema”. Eso sí, la mediación no es eficaz en los conflictos de alta intensidad, en cuyo caso acuden a la policía, con quienes trabajan ”codo con codo”. “Cuando detectamos agresividad, nuestra labor se acaba”, apunta el experto. En territorios calientes, “que son la selva”, el diálogo es más complicado. “Nuestra actuación da mejores resultados en municipios que han hecho una apuesta por un turismo más familiar, en los que también hay cabida para la diversión juvenil”, sostiene. 

No prohibir 

Para establecer un mejor contacto con los alborotadores, estos profesionales no van uniformados aunque llevan credencial y se identifican. “Les decimos que somos mediadores del ayuntamiento para conseguir una buena convivencia entre los usuarios del ocio nocturno y los vecinos”, explica el coordinador Chema Montorio. “Tenemos que ganar su confianza en pocos segundos y para ello lo mejor es una buena sonrisa y una actitud positiva. No reñimos ni juzgamos sus conductas, no podemos obligarles”, tercia Pastor. Una de sus mayores bazas es no prohibir. Hay que intentar evitar la palabra “no” porque dificulta la aceptación del acto incívico. Se trata de establecer vínculos con los chavales, escucharles, preguntarles y llevarles a la reflexión. 

“No hay que darles la chapa, sino crear lazos para que calen los mensajes”, conviene Montorio. Entre esos mensajes, informa el mediador, figuran avisarles de que el derecho a dormir debe prevalecer sobre el de la juerga, concienciarles del acoso sexual o de que deben cuidarse entre ellos y no dejar solo a ningún compañero perjudicado porque le puede pasar algo. “Ahora hay un individualismo muy bestia. Vemos chicos tirados por el suelo mientras sus amigos siguen en la discoteca y nos dicen que no salen porque tendrían que volver a pagar. Antes los amigos eran una piña pero ahora hay mucho egoísmo”, lamenta.

Cuando se topan con chavales bebidos, su estrategia es detectar a la persona más serena, que si hay chicas suelen ser ellas, y proponerle que lidere la retirada. 

La actuación de estos negociadores pasa por hablar con los responsables de los locales de ocio para que se impliquen en el proyecto, e intervenir cuando estos y los vecinos están a la greña. “Muchas veces ni siquiera han hablado entre ellos, solo han puesto denuncias, cuando lo primero es el diálogo”, cuenta Pastor. 

Diálogo sin sanciones 

Mauricio Jiménez, regidor del Ayuntamiento de Castell-Platja d’Aro, refrenda que el servicio de mediación, con 10 profesionales, ha funcionado “muy bien” en las zonas de ocio de la localidad costera, rebajando la crispación. “Se ha demostrado que el incivismo puede solucionarse por la vía del diálogo, sin sanciones”, esgrime. Y se ha conseguido una convivencia más “afable” entre dos realidades paralelas: la de los que desean disfrutar de la fiesta nocturna y la de los que quieren dormir para aprovechar el día, en una localidad que en verano multiplica por diez su población: de 11.000 habitantes a unos 110.000. “Este año el consumo de alcohol en la vía pública ha descendido un 80%”, detalla Jiménez, que ensalza la colaboración de las empresas de ocio y restauración tras el contacto con los mediadores, elemento importante para la prevención. 

El regidor informa de que asimismo se han rediseñado algunos procedimientos de la policía. “Ahora las sanciones por vía administrativa a los menores se comunican a los padres, y cuando se trata de extranjeros se trasladan al ayuntamiento de origen”. Además, subraya, la reducción drástica de los conflictos de baja intensidad libera a los agentes para cuestiones más calientes.

Hasta la próxima

miércoles, 15 de agosto de 2018

LO ÚLTIMO NO SIEMPRE ES LO MEJOR

(Traigo aquí un artículo publicado en El País, el día 9 de este mismo mes de agosto, que por si pudiera suscitar algún tipo de interés no puedo dejar de añadir mi granito de arena para intentar aumentar su difusión tratando de frenar la creciente tendencia a pensar que “lo último siempre es lo mejor”, ya que el escrito evidencia que aún queda una “resistencia” con la lucidez necesaria para enfrentarse a semejante disparate). Se titula: 

‘Los renegados de Silicon Valley que ahora quieren frenar a las tecnológicas’

“Exempleados de Google y Facebook crean una organización para forzar cambios que frenen los excesos de las grandes compañías del sector y eviten los comportamientos adictivos de los usuarios”

Fueron empleados de Google, Facebook o Twitter y ocuparon cargos relevantes. Alguno de ellos fue incluso asesor personal de Mark Zuckerberg. Explotaron; se dieron cuenta del daño que el mal uso de la tecnología está causando a la humanidad, de cómo las plataformas están estratégicamente diseñadas para generar adicción. El pasado febrero, ocho extrabajadores de las más potentes tecnológicas de Silicon Valley lanzaron el Center for Humane Technology en San Francisco, una organización sin ánimo de lucro que persigue despertar a los usuarios sobre los efectos nocivos de la tecnología en su salud y presionar al Gobierno estadounidense para que endurezca las normas que regulan el sector. Su prioridad es introducir la ética en el diseño de la tecnología.

Lynn Fox y Sandy Parakilas, ex empleados de Google y Facebook y ahora detractores de las tecnológicas, en San Francisco. EVAN DAVIS

"La tecnología no es neutral y las consecuencias son obvias. Está cambiando el modo en que mantenemos conversaciones, nuestra forma de pensar y está causando estragos en nuestro sistema democrático", explica en una charla TED Tristan Harris, uno de los fundadores del proyecto que en 2016 dejó su puesto como diseñador ético en Google, donde estudiaba cómo modificar los productos para hacerlos menos intrusivos en la vida de los usuarios. Harris lanzó en ese momento la plataforma Time Well Spent (en español, tiempo bien empleado), ahora integrada en el nuevo proyecto. "Con las alertas, el móvil te dice en qué tienes que fijar la atención en cada momento. Tenemos que entender que pueden programar nuestra mente con pequeños pensamientos [en forma de alertas en la pantalla del móvil] que no hemos elegido", añade Harris, experto en técnicas de persuasión por la Universidad de Stanford. 

Su gran aliado para poner en marcha el centro fue Roger McNamee, inversor de empresas tecnológicas y asesor personal de Zuckerberg durante varios años. En un post publicado en la revista Washington Monthly, McNamee explica que en 2016 ya alertó al fundador de la red social del mal uso que se estaba haciendo de Facebook con la publicación de informaciones erróneas. Su última conversación fue en 2017, cuando ya existían evidencias, que más tarde se confirmaron, de que piratas informáticos rusos habían creado cuentas falsas para tratar de influir en la opinión pública a favor del entonces candidato republicano Donald Trump. Sus alertas no fueron tomadas en consideración y Zuckerberg le contestó que Facebook no era un medio de comunicación ni era responsable de las acciones de terceros. McNamee decidió que nunca volvería a estar dentro. 

El Center for Humane Technology es una alianza sin precedentes de exempleados de las tecnológicas más potentes. A Harris y McNamee se unieron Justin Rosenstein, creador del botón de Me gusta de Facebook; Lynn Fox, exresponsable de comunicación de Apple y Google, o Sandy Parakilas, director de operaciones en el departamento de privacidad de Facebook entre 2011 y 2012. 

“Es muy complicado conseguir que la gente entienda por qué la tecnología genera daños”, cuenta Lynn Fox en conversación telefónica desde San Francisco. “La falta de control sobre las redes sociales tiene consecuencias graves, como el incremento de casos de depresión entre adolescentes o la difusión de trastornos alimentarios”, añade Fox, que durante más de 25 años ha trabajado en la industria. En los últimos meses se han reunido con Google, Apple o Facebook para mostrarles algunos de los documentos en los que están trabajando, como una guía ética para desarrolladores en la que incluirán datos estadísticos de los trastornos que provoca en la salud la adicción a la tecnología y alternativas para el diseño de los productos. 

"Analizan los datos de los usuarios y los utilizan para predecir qué les hará reaccionar de forma más intensa. Los algoritmos dan ventaja a los mensajes negativos: el miedo y el odio producen más enganche.

Sobre Facebook, el colectivo denuncia que su algoritmo está diseñado para maximizar la atención de los usuarios y las horas que dedican a la plataforma, tiempo que está directamente ligado a los beneficios que la tecnológica obtiene por publicidad. "Analizan los datos de los usuarios y los utilizan para predecir qué les hará reaccionar de forma más intensa. Los algoritmos dan ventaja a los mensajes negativos: el miedo y el odio producen más enganche", critica McNamee. 

Sandy Parakilas, exresponsable de operaciones en Facebook, tiene identificado el problema fundamental de la red social. “El modelo de negocio se basa en hacer crecer el número de usuarios y las conexiones e interacciones entre ellos para, de esa forma, aumentar su base de datos”, explica por teléfono desde San Francisco. Cree que igual que hacen otras tecnológicas como Microsoft, Facebook podría comercializar su producto y no basar su facturación en la publicidad. “Microsoft Word es una herramienta por la que pagas; nadie está vendiendo tu atención a terceros, que es lo que hace Facebook”, opina Parakilas. “Para ofrecer una plataforma que responda a las necesidades de los usuarios tendrían que renunciar a parte de los ingresos, ser un poco menos rentables, y no van a pasar por ahí”. 

De su estancia en Facebook durante más de un año, Parakilas critica que su departamento, encargado de asegurar que no se violara la privacidad de los usuarios con la inserción de publicidad en la plataforma, contaba con muy pocos recursos. “Me di cuenta de que proteger a los usuarios nunca sería una de las prioridades de la compañía; están centrados en el crecimiento económico y en estudiar fórmulas para atraer su atención” 

Hasta la próxima

lunes, 6 de agosto de 2018

SOLO SON 200.000 LOS FALSOS AUTÓNOMOS

Hace más de cuatro años escribía yo en este mismo espacio el post que reproduzco más abajo, y lo vuelvo a traer aquí porque parece que ahora es noticia recurrente, como se puede leer en la prensa del día. O lo que es lo mismo, que la Historia siempre se encarga de poner las cosas en su sitio.


Lunes, 10 de marzo de 2014 

EL FALSO AUTÓNOMO 

Hace un par de años, cuando el desempleo juvenil (hasta los 35 años) era algo menor que ahora, un joven con un título universitario técnico de grado medio oyó la misma respuesta en las cuatro últimas entrevistas de trabajo a las que tuvo acceso: “Te puedes dar de alta como autónomo y con un contrato mercantil, no laboral, trabajar en exclusiva para nosotros. Así, es muy probable que, fueras admitido en esta empresa.”

Poco tiempo después tuvo la oportunidad de preguntar por teléfono en un programa de televisión a la portavoz de una consultora nacional de RR.HH cómo era posible tal coincidencia de criterio en cuatro empresas de sectores distintos. Y aquella señora, para todo aquel que quisiera oírlo, más o menos (hablo de memoria), le dijo:

“Los jóvenes, con una tasa de desempleo del 50% incluyendo a los recién titulados, encuentran grandes dificultades para conseguir una entrevista y obtener el empleo que desean. Sin embargo, es imprescindible que se incorporen cuanto antes al mercado laboral y que inviertan tiempo y esfuerzo en lograr una experiencia profesional acorde con sus vocaciones.

Es decir, es más importante la incorporación al mundo laboral cuanto antes que el tipo de contrato por el que se accede, sea este laboral o mercantil. Trabajar como autónomo también tiene sus ventajas. Cuando uno es su propio jefe dicha situación otorga total autonomía para la toma de decisiones, gestionando su propio tiempo sin depender de superiores o de socios.”

Ayer domingo, las páginas de El País Negocios hablaban, casi de forma monográfica de la precariedad en el empleo, partiendo de un editorial muy serio en el que le baja los humos a los/as que siguen lanzando las campanas al vuelo para hacerle la pelota a quien corresponda en cuanto detectan algún síntoma favorable, aun sin confirmación. Y que en relación con el tema que nos ocupa, el artículo dice: “La realidad es que los indicios de recuperación del empleo se fundamentan en empleo precario y conversión forzada de asalariados en autónomos.”.

Y apoyándose en las opiniones de una decena de expertos dicen que el empleo autónomo que se promociona desde el Gobierno y que genera mucho asalariado encubierto, al dejar de estar protegido por los convenios colectivos, llegaron al 70% del incremento de las afiliaciones a la Seguridad Social del pasado mes de febrero. Concretamente, 44.000 trabajadores autónomos del total de 61.000 afiliados.

Así, se pregunta el artículo: “¿Cuántos de ellos son personas que han comenzado un nuevo negocio y cuántos se han dado de alta para ejercer el mismo trabajo que antes hacían como asalariados en la misma empresa que externaliza servicios y trasvasa todo el riesgo al trabajador y que, por supuesto, no representa creación de empleo?”

El secretario general de UPTA (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos), Sebastián Reyna, admite que una parte importante de las altas de trabajadores por cuenta propia se está produciendo por una externalización de servicios de las empresas que antes no se producía, como ocurre en el sector de la educación. Según UPTA, los empleados autónomos que trabajan para una sola compañía ascienden a 265.000, y es el colectivo que crece a un mayor ritmo, el 11%. “Es la parte de la precariedad del trabajo autónomo”, asegura Reyna.

Dicen que los falsos autónomos, como se conoce a este colectivo, no son exclusivos de España. “Es un fenómeno propio del Sur de Europa, donde hay un tejido empresarial especialmente débil. Al fin y al cabo, con este tipo de relación laboral, lo que hace el empresario es trasladar todo su riesgo al empleado.” 

Según Reyna, la situación del mercado laboral no se solucionará mientras no se aborde en España un cambio del tan traído y llevado modelo productivo, “solo tendremos empleo precario, fundamentalmente temporal”. En su opinión, el Gobierno está cargando sobre los hombros de los autónomos más responsabilidad de la que pueden asumir, puesto que, como parte más débil de la cadena empresarial, “no vamos a poder sacar a España de la crisis porque no somos determinantes en la economía, como son el sector público o las grandes empresas”. 

Hasta la próxima

jueves, 26 de julio de 2018

La señal de alerta para cambiar de trabajo (o al menos, intentarlo)

Escucha a tu cuerpo y tus sensaciones, son más objetivos que tu mente
Ruben Montenegro
Coordinado por Pilar Jericó en EL PAIS el 22 de ENE 2018

“Uno de los emprendedores más innovadores de Estados Unidos tiene su truco personal para saber cuándo ha de cambiar de trabajo: su despertador. Tony Hsieh en su libro autobiográfico explica que, cuando hace años trabajaba en LinkExchange, un buen día tuvo que sonar hasta seis veces la alarma para que se levantara. Fue entonces cuando decidió cambiar de empresa. Entró en Microsoft y, pasado un tiempo, le volvió a suceder. El despertador insistió otras seis veces. Dejó entonces la compañía y montó Zappos, empresa dedicada a la venta de zapatos online… 

Está claro que el caso anterior es solo un ejemplo y posiblemente de poca aplicación para el resto de los mortales: ni todos tenemos la genialidad de Hsieh, ni estamos en mercados laborales tan alegres como los tecnológicos en Estados Unidos, ni disfrutamos madrugando. Pero matizado todo lo anterior, es un ejemplo para reconocer que cualquiera de nosotros puede tener alguna señal que indique que necesitamos buscar trabajo en otra empresa, en otro departamento o con otro jefe, o al menos intentarlo. Pero, ¿cómo saber reconocerla y no confundirla con una mala etapa que pasa con el tiempo?


Pues bien, curiosamente la primera señal te la suele dar el cuerpo y las sensaciones como, por ejemplo, no tener ganas de levantarse, que descienda la motivación bajo mínimos los domingos por la noche o sufrir un humor de perros durante una temporada larga por culpa del trabajo. Después de estas señales, pasado un tiempo viene la cabeza a dar una explicación de lo más racional y justificada. Pero el orden suele ser así: primero, el cuerpo y las emociones, y después, la mente. Y tiene su explicación. La cabeza que anhela nuevos sueños o proyectos es también la que almacena los miedos y las inseguridades.

Si yo deseo cambiar de trabajo es posible que durante el proceso de búsqueda me enfrente a dudas del tipo “¿y si me equivoco?”. Por eso, lo que el cuerpo nos diga es “más puro”, “más sincero”. Lógicamente, no hablamos de trabajos en los que no se llega a fin de mes, cuyo motivo es más que evidente; o de oportunidades muy deseadas, que de repente llegan… sino de aquellas decisiones más difíciles. Así pues, ¿qué podemos hacer?

Lo primero de todo, presta atención a tus sensaciones. Eso no significa que en cuanto tengas un pinchazo en el estómago o se te peguen las sábanas necesites buscar otro trabajo. No, significa no pasar por alto aquellas sensaciones que son una constante, como un estrés continuado todos los domingos, un agotamiento continuo o un carácter endemoniado sin necesidad.

Segundo, conversa sobre lo que te ocurre con honestidad. Para dar forma a lo que sentimos, necesitamos darle palabras. Para ello, puedes escribir para tomar distancia y entenderlo o aún más fácil, hablarlo con alguien de confianza sin juzgarte. Simplemente, conversa sobre ello y pregúntate el porqué.

Tercero, distingue dos momentos: el de tomar una decisión y el de ejecutarla. Quizá sepas que ese trabajo no es para toda tu vida pero tampoco el mercado laboral esté en su mejor momento. Por ello, es bueno no confundir la decisión con el instante en el que se ha de poner en marcha.

Y cuarto, diferencia el motivo por el que no te atreves a dar el paso: puede ser por miedo (hipoteca, hijos, incertidumbre…), porque no tienes claro qué es lo que quieres, o porque sigues confiando en esa empresa… En la medida en que lo identifiques te será más fácil gestionarlo con un plan de acción. 

Sin duda el trabajo es una parte importante de nuestra vida. Le dedicamos demasiadas horas como para estar a disgusto. Prestando atención a las señales, estaremos mejor preparados para cerrar una etapa y definir una estrategia para comenzar otra nueva. ¡Buena suerte!” 

Hasta la próxima


martes, 17 de julio de 2018

DISEÑO Y MARKETING

La alucinante historia de Bibendum, el muñeco de Michelin.
Uno de los símbolos comerciales más reconocidos del mundo cumple 120 años y lo hace manteniéndose tan joven como el primer día… y cargado de historia.

Gonzalo de Martorell · 15/07/2018 

El muñeco de Michelin, icono de la publicidad, nació en 1898. No es solamente el símbolo universal de una marca de neumáticos. Es también un icono de la cultura popular que ha trascendido generaciones e incluso ha dado pie a expresiones populares que nada tienen que ver con los neumáticos. Porque esta genial creación publicitaria de principios del siglo XIX es la culpable de que a esos kilos que nos sobran y todos queremos esconder al llegar el verano los llamemos ‘michelines’, término ya aceptado por la Real Academia Española.


1. El símbolo de Michelin nació casi por casualidad. La idea del divertido muñeco se le ocurrió al propio Edouard Michelin al observar un montón de sus neumáticos apilados en un almacén. “Si tuviera brazos parecería un tipo gordito”, le comentó a su hermano André. Pese a lo genial de la ocurrencia, la idea esta todavía tardaría cuatro años en cobrar forma porque los industriales no creyeron que su hombre-neumático fuera a tener más trascendencia.

Finalmente, en 1897, los Michelin pensaron que había llegado el momento de que su empresa tuviera una imagen y un eslogan y contactaron con el reputado ilustrador Marius Rossillon, O’Galop, en busca de ideas.

2. El dibujante presentó a los empresarios un esbozo que había realizado para una cervecería muniquesa y que le habían rechazado. Mostraba a un orondo borrachín bávaro a punto de zamparse una pinta bajo la frase en latín Nunc est bibendum (‘Y ahora bebamos’, la fórmula con la que brindaban los antiguos romanos); a André se le iluminó de inmediato la cara: ¡ese borrachín era igual que su muñeco de neumáticos! Y no solo eso, sino que la idea de que los neumáticos Michelin “se bebían los obstáculos” ya había sido usada por la marca unos años antes.

Todo encajaba, por lo que O’Galop diseñó el primer cartel publicitario de la historia de Michelin; un gordinflón hecho de neumáticos que brinda a nuestra salud con una copa llena de clavos bajo el lema “Nunc est bibendum”.

3. La expectación que despertó el muñeco –aún sin nombre oficial más allá del manido hombre-neumático– fue inmediata…, y como orgulloso padre André Michelin quiso que se le pareciera un poco, de modo que al personaje se le añadieron tres de sus rasgos más significativos: un anillo, un cigarro y unas enormes gafas redondas. Algunos meses después, durante la carrera París-Ámsterdam-París, Andre Michelin fue a saludar a un as local (Charles Thery) el cual, al verle, comenzó a exclamar divertido: “Bibendum, Bibendum”. El muñeco de neumáticos ya tenía nombre… y sería recordado para siempre. 

4. En diciembre de 1898 la popularidad del personaje había crecido ya tanto que los Michelin aprovecharon el Salón de la Bicicleta de París para mostrar al público su primer Bibendum de carne y hueso. La idea era que el personaje recibiera a quienes acudían al expositor de Michelin a interesarse por las cubiertas ciclistas de la casa, pero la avalancha de curiosos que se formó para ver de cerca al hombre-neumático fue tal que el pobre animador que le daba vida dentro del disfraz estuvo a punto de morir asfixiado. 

5. Una de las razones principales del éxito del Bibendum fue su versatilidad. Al ser una figura antropomórfica Michelin podía personalizarlo prácticamente a gusto de cada mercado. En el Reino Unido fue un gentleman con bombín, en Italia un aristócrata, en los Estados Unidos un cowboy (un militar durante la Primera Guerra Mundial, un astronauta cuando ha trabajado para la NASA…) y así hasta docenas de variantes.

El problema vino cuando cada país comenzó a hacer su propia versión del personaje…, algunas veces con resultados cuestionables respecto al original. Michelin decidió a finales de 1920 estandarizar el logotipo y crear su propio estudio de diseño con sus propios dibujantes.

6. En 1925, en Clermont-Ferrand –la sede central de Michelin– optaron entonces por un muñeco más delgado, de gesto más amable y más cercano a un personaje de dibujos animados. A partir de ese momento, Bibendum cambia; pierde el puro –que mantenía desde sus orígenes como homenaje al fundador– y pierde peso.

En esencia es ya el Bibendum que conocemos hoy en día y cuyo concepto se mantendrá más o menos invariable –sólo con ligerísimos retoques– hasta 1998. Ese año, coincidiendo con el centenario del muñeco, Michelin decide borrar cualquier referencia al sobrepeso en su popular icono, lo adelgaza aún más y Bibendum adquiere un rol más dinámico y deportista que mantiene en la actualidad.

7. La popularidad del simpático muñeco llegó a ser tal que su imagen se utilizó en marcas de chocolatinas, cigarrillos e incluso hubo orquestas que crearon bailes más o menos estrambóticos imitando sus movimientos. En 1930 Michelin tomó la decisión –que se mantiene vigente– de no ceder bajo ningún concepto ni para ningún tipo de uso comercial la imagen de su Bibendum.

De hecho, ni siquiera Michelin puede emplearla en otra cosa que no sean aspectos relacionados con los neumáticos de la casa, sus mapas y sus famosas guías…, aunque permitió que el Bibendum hiciera un cameo en una de las historietas de Asterix y en el cortoLogorama, en el que se enfrentaba al villano… ¡Ronald McDonald!

8. A finales de 2017 Michelin decide duplicar al Bibendum y crear dos versiones diferentes; una para la estricta promoción comercial de los neumáticos –más convencional– y otra más corporativa destinada a estar presente en todas aquellas actividades lúdicas, culturales y solidarias en los que está involucrada la multinacional francesa. En este papel humanitario, Bibendum es capaz de expresar más emociones y sentimientos y lucir imágenes menos habituales. La marca pretende de este modo separar al Bibendum automovilista del Bibendum solidario y evitar que ambos puedan confundirse. 

9. En el año 2000 el Bibendum de Michelin fue proclamado como el Mejor Logotipo del Mundo por el Financial Times y la revista Report on Bussines. El propio Salvador Dalí –autor del logo de Chupa-Chups– siempre lo consideró una obra comercial casi perfecta y tenía varias versiones del Bibendum repartidas por su casa de Port-Lligat. Pero no todo han sido éxitos en la trayectoria del celebérrimo muñeco francés; al principio de su existencia lo confundían a menudo con una momia o con un personaje promocional de algún folletín de terror. 

10. Una de las preguntas más repetidas sobre Bibendum es la de por qué es blanco si está hecho de neumáticos. En realidad el simpático logotipo es del color adecuado porque, aunque hoy no sea muy conocido, los primeros neumáticos eran de color gris claro. El desgaste y la suciedad de la carreteras los oscurecía, así que Bibendum debía ser de un blanco impoluto que simbolizara juventud y buena salud. Los neumáticos franceses no comenzaron a ser negros hasta 1917, cuando incorporaron el carbón a la mezcla de caucho.

Hasta la próxima


jueves, 14 de junio de 2018

EMPRESA, INNOVACIÓN Y BUROCRACIA

Por la trascendencia del tema y el interés que creemos que puede despertar reproducimos aquí este artículo publicado el 11 de junio en el suplemento RETINA de El País, y respetando el contenido del escrito vamos a denominarlo:

EMPRESA, INNOVACIÓN Y BUROCRACIA
Colombia desmonta tópicos sobre el papel de las personas en la innovación
Por Javier Cortés

El World Business Forum, celebrado en Bogotá, aborda el factor humano en los negocios digitales desde una perspectiva crítica y alejada de lugares comunes.

“La transformación digital debe empezar por una transformación cultural, hay que poner al cliente en el centro de la estrategia empresarial, debemos abordar el lado más humano de la tecnología...” Solo son unas pocas de entre la infinidad de frases que repiten los nuevos gurús de los negocios digitales como un mantra y que terminan convirtiéndose en palabras vacías a medida que se repiten una y otra vez sin apenas variaciones.

El World Business Forum, celebrado la semana pasada en Bogotá bordaba el reto de enfocarse en la importancia de contar con las personas en los procesos de transformación digital de las empresas huyendo de los tópicos más comunes que circulan en torno a esta cuestión.

“Supuesto que nuestras organizaciones tienen que ser dirigidas por humanos, no van a ser conducidas por monos", comenzaba el consultor y profesor Gary Hamel, aludiendo a uno de estos tópicos. "El problema es que a veces las empresas aportan un valor inferior al de las personas que están dentro de ella. Los humanos se adaptan; la mayoría de compañías, no".

Tres de cada cuatro organizaciones tienen la innovación entre sus principales prioridades estratégicas, según un estudio de Boston Consulting Group, pero pocas cumplen sus objetivos en este sentido.

Hamel tiene muy claro cuál es el principal responsable de los fracasos en los procesos de innovación de las grandes organizaciones: la burocracia. "Muchos directivos temen que sus empleados usen su sentido común. Prefieren controlarlo todo", lamenta este referente en estrategia y gestión empresarial. "No son conscientes de que su problema no tiene que ver con la eficiencia, sino con la creatividad".

Para fomentar la creatividad de los empleados e incentivar la innovación, es necesario que tengan una cierta libertad, unos márgenes más amplios en los que poder moverse. Hamel apuesta por un modelo en el que las multinacionales establezcan un equilibrio entre libertad y control creando microempresas autogestionadas con una supervisión centralizada.


Pero el paradigma de la humanización de los negocios no tiene que ver solo con los trabajadores. El cliente es quien finalmente garantiza el éxito de un proyecto innovador. "Muchas empresas, fundamentalmente startups, se obsesionan con que su producto tiene que ser diferente sin tener en cuenta que la gente se asusta de algunas tecnologías o productos porque son demasiado nuevos. La cuestión no es ser profundamente diferente, como suele pensarse, sino distinguirse de la forma adecuada", matizaba Jonah Berger, profesor de marketing en la Wharton Business School. 

Berger también rechaza la filosofía del creador de Apple, Steve Jobs, por la que una empresa puede generar una necesidad en sus clientes para venderles un producto. "Que tu cliente no sepa lo que quiere no significa que se lo tengas que decir", sostuvo. "Más bien es que no le conoces lo suficiente y no le estás planteando las preguntas adecuadas", razonó. 

La experta en ciencia del comportamiento del consumidor Kelly Peters coincide en este punto. "Es una cuestión de ética: tenemos que diferenciar si, como empresa, estamos influyendo en la decisión de una persona para que haga lo mejor para ella o para nosotros". 

Trasladar esta cuestión de la teoría a la práctica genera uno de los valores más importantes con los que puede contar una compañía para crecer en el mercado: confianza. Ian Williamson, director del Centro de Liderazgo de Impacto Social de Asia Pacífico, considera que las empresas tienen que ir un paso más allá y no pensar sólo en sus clientes. "Las familias que viven del sueldo que les pagas a tus empleados y la gente que recibe el impacto de tu trabajo, aunque no compren tus productos, forman parte de lo que significa tu empresa para la gente", expuso. "Tu proposición de valor es mucho más que el servicio que prestas". 

Hasta la próxima.

Mi foto
Si no se acaba de una vez con el desequilibrio entre el ser humano y la naturaleza, nuestros descendientes no querrán ni recordar nuestros nombres.