lunes, 27 de julio de 2020

LAS PYMES EN ESPAÑA

(Este post es la Introducción extraída de un trabajo que estoy realizando sobre las pymes, para publicarlo lo más pronto posible)

“Una vez terminado el estado de alarma y con la vuelta a la nueva normalidad, tanto las empresas como las Administraciones deben tomar decisiones que permitan mantener la actividad económica. El Covid-19 ha llegado para cambiar nuestras vidas y nuestras empresas. Salvar vidas ha sido la prioridad durante el estado de alarma, pero ahora es el momento de salvar nuestras empresas y recuperar con ello nuestras vidas.”

El párrafo anterior habría sido muy adecuado a principios de Julio-2020 para iniciar un trabajo sobre recuperación empresarial Post-Pandemia en España. Pero a la vista de los acontecimientos posteriores y dado que el respiro que parecía que nos había dado el virus solo fue un espejismo, por la rapidez con que ha vuelto a la carga, conviene analizar la situación en sus facetas más relevantes para hacerle frente; de lo contrario, los estragos pasados no serán nada comparados con los que vendrán. 

Desde la óptica político-sanitaria, el estado de alarma fue uno de esos movimientos coercitivos, aunque legal, para que el personal obedeciera las consignas preventivas que venían de arriba. Es decir, del mando único en grandes tragedias. Mando tan necesario que al llegar la desescalada del confinamiento y transferir sus competencias a los 17 mandos regionales, reventaron las costuras del sistema y el virus volvió a campar a sus anchas, con las consiguientes y lógicas dudas en gran parte de la población de si el sistema autonómico es el más adecuado para este país, que a las primeras y serias dificultades que se ha tenido que enfrentar desde su implantación, no ha respondido con un mínimo de cohesión y solidaridad interregional.

Desde el punto de vista social, existe un consenso para recriminar a la juventud su irresponsabilidad por divertirse como siempre; como si no estuviera pasando nada. Una especie de “premio” después del inevitable castigo por el confinamiento forzoso y el lógico cierre de los locales de ocio; que abrieron de nuevo y se han tenido que volver a cerrar. Pero como somos tan dados a generalizar, no se tiene en cuenta que no se ha realizado ni una sola campaña para mentalizar a la juventud en el respeto a la virulencia de la catástrofe, con tantos canales de información como manejan, aunque muy poca tele, mientras esta vendía que solo era cosa de mayores. Pero si la juventud (nuestros hijos y nietos: el futuro del país) fuera también una víctima más porque los rebrotes sean el preludio de una segunda oleada a la altura de la primera, ya deberíamos estar rezando.

Botellones y fiestas caseras desafían las restricciones del Govern. (El Periódico, 25-7)

Desde una visión político-económica solo un apunte: Miedo debe darnos pensar lo que puede pasar entre las distintas Comunidades cuando llegue el reparto de esos miles de millones procedentes de Europa. Porque si en el tema político-social pasa lo que pasa entre regiones, incluidas las reyertas callejeras (“madrileñofobia” lo llama la presidenta de la Comunidad de Madrid), si además hay dinero por medio para repartir, ¿qué más puede suceder? 

Y por fin lo empresarial. Analizo brevemente algunas decisiones que según el primer párrafo deberían tomar tanto las empresas como las Administraciones “para salvar nuestras empresas y recuperar con ello nuestras vidas”. Es decir: un mínimo bienestar aceptable. Pero al ser tantos los problemas empresariales que nos preocupan y no poder abarcarlos todos en un trabajo no exhaustivo como este, solo me voy a centrar en un estudio sobre las pymes medianas, cuello de botella del tejido empresarial español si las comparamos con otras europeas.

Comenzaré diciendo que el principio en que se basa el acrónimo pyme siempre me ha parecido un tanto confuso. El vocablo se compone de pequeña y mediana, aunque exista una notable diferencia entre ambos conceptos ya que los criterios de pequeña empresa están por debajo de los 50 empleados, 10Mill.€ de facturación y 10Mill.€ en Activos; y la mediana empresa se va hasta los 249 empleos, 50Mill. de facturación y 43Millones de € en Activos. Un importante desequilibrio. (Ver más abajo).


Clasificación de las pymes y micros españolas (autónomos incluidos)







A la vista del claro desfase entre los baremos de pequeñas y medianas, y sabido que cuanto más pequeñas menos productivas son, parece que ante una crisis empresarial de esta envergadura habría que comprobar los motivos por los que, como es notorio, está tan limitado el crecimiento de las pymes en España, por si es necesaria alguna acción político-administrativa que afecte especialmente a las medianas, punto de inflexión de nuestras empresas, para que algunas “empujen” hacia arriba (grandes: más de 250 empleados), en las que también vamos bastante atrasados. Sería un acierto memorable que mediante el crecimiento de las medianas aumentáramos el volumen y empleo total.

(En marzo de 2015, inacabada aún la crisis de 2008, El Confidencial publicaba este artículo firmado por Pedro Calvo en el que el periodista exponía con meridiana claridad las causas que, según él y mucha gente más, limitan el crecimiento de las pymes en España): 


La maldición del empleado 50’

47, 48, 49 y... No hay más. La lista se acaba ahí. En el empleado número 49. Es la sorprendente realidad con la que se topan muchas pequeñas y medianas empresas en España. Un país de pymes que representan más del 99% de las empresas, el 66% del Producto Interior Bruto (PIB) y cerca del 75% del empleo. Pasar de ahí, ir a por el empleado 50 o más allá, representa un salto de tal dimensión que la mayoría descartan darlo. Pero lo curioso es que no se debe a una cuestión de costes o productividades marginales. No. La explicación es más sencilla. Se encuentra en una legislación que, lejos de incentivar que la pyme crezca, la empuja para que siga siendo pequeña. Es tan llamativo que esto sea así, que hasta el semanario británico, The Economist, se hizo eco de esta realidad.” Y sigue el periodista:

“Lo más llamativo es que algunos de los corsés que bloquean el crecimiento de las pequeñas empresas son normativos. Es decir, no dependen solo del negocio, o en estos últimos años, de la crisis, sino de unas leyes muy volcadas en la creación de empresas, pero que se olvidan de fomentar su crecimiento. Así, las pequeñas empresas se benefician de ciertos incentivos por su tamaño. Pueden liquidar el IVA trimestralmente, librarse de hacer una auditoría, presentar cuentas abreviadas o no tener comité de empresa

Y para terminar dice: “O sea, las normas implican que superar los 50 empleados o un determinado nivel de facturación se traduce en una mayor burocracia, unos costes de gestión más caros y cambios importantes en la tesorería de la empresa. Todos ellos, efectos que actúan como freno sobre el crecimiento. Lo más seguro es que si se flexibilizan estas medidas muchas empresas crecerán de tamaño y crearán más empleo. A la espera de esos cambios -que no se intuyen a corto plazo- la maldición se perpetúa: España no es país para el empleado 50.”

Pues bien, habría que hacer lo imposible para que SÍ lo fuera y no pararse ahí, sino tratar de llegar hasta el empleado 100, lo que está en manos de los políticos… y de los sindicatos. Se podría negociar una normativa que alargara “los privilegios de las pequeñas” (tope 49 empleados) hasta “las 100… y más”. Así, quizás fuera posible acercar nuestras cifras a las de los países europeos de nuestro entorno, y poder mejorar los desequilibrios que se observan en la imagen.

COMPARACIÓN EN % DE EMPRESAS EUROPEAS SEGÚN TAMAÑOS


Bueno, a la vista de los porcentajes de la figura lo primero que se nota es la similitud entre Italia y España, aunque las cifras de España son ligeramente mejores. Pero al comparar ambas con la media UE-28 y las otras naciones las dos destacan por tener bastante más microempresas y, por tanto, autónomos. Otra es la diferencia a la baja de España, y sobre todo Italia, de las sumas de Medianas y Grandes. Yo opino que esta es la clave de porqué son los dos países de los “grandes de la UE” que van a la zaga de ellos. Sobre todo, por la escasez de medianas. Un lastre en sí mismo; un freno para intentar saltar a las grandes y un importante impedimento para frenar la subida del PIB. 

Con esta opinión quiero unirme la teoría de los que creen que hay que hacer algo, y pronto, por todos los estamentos implicados, para deshacer el nudo gordiano que impide el crecimiento de las Medianas. Es la clave.


Hasta pronto

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Si no se acaba de una vez con el desequilibrio entre el ser humano y la naturaleza, nuestros descendientes no querrán ni recordar nuestros nombres.